9 de noviembre 2008 - 00:00

G-20 dará "pasos necesarios" contra la crisis y pidió más voz para los países emergentes

G-20 dará pasos necesarios contra la crisis y pidió más voz para los países emergentes
El G-20 decidió este domingo en Sao Paulo dar todos los pasos necesarios "para restablecer la confianza en los mercados y la estabilidad" y pidió "más voz y representación de los países emergentes" en las instituciones financieras internacionales.

Los ministros de Economía y presidentes de bancos centrales de las mayores economías del mundo y de los países emergentes del Grupo de los 20 (G-20), cerraron su X Reunión sin propuestas concretas para la cumbre del sábado en Washington, pero dispuestos a hacer lo necesario para vencer la crisis.

Las primeras medidas contra la crisis financiera internacional demorarán de uno a tres meses, declaró el ministro brasileño de Economía, Guido Mantega.

"En unos 30, 60 o 90 días debemos tener algunas soluciones para la crisis. Vamos a tener que cambiar la rueda del auto con el auto andando. Hay muchos detalles técnicos a ser discutidos, aunque ya tenemos un modelo de lo que es necesario hacer", expresó Mantega.

La próxima semana grupos técnicos discutirán aspectos específicos de propuestas para que sean una especie de guía de la cumbre de presidentes y jefes de estado del G-20 del próximo sábado en Washington, agregó.

"Hemos acordado extraer las lecciones de la crisis actual y adoptar las medidas necesarias para restablecer la confianza en los mercados y la estabilidad, y minimizar el riesgo de una nueva crisis", declararon los ministros y presidentes de bancos centrales del G20.

En el comunicado oficial, los países del grupo "subrayan que las instituciones de Bretton Woods deben ser profundamente reformadas para reflejar más adecuadamente los cambios en la economía mundial y ser más eficaces ante desafíos futuros".

Según el G20, "los países emergentes y en vías de desarrollo deben tener una mayor voz y representación" en esas instituciones emanadas de la histórica reunión de Bretton Woods, como el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial.

Brasil, en su "propuesta de acciones a corto plazo", reclamó para los países emergentes "más voz y representación y mayores responsabilidades en la elaboración de reglas y en las deliberaciones de las IFI's (Instituciones Financieras Internacionales)".

La ministra francesa de Finanzas, Christine Lagarde, declaró por su parte que "hubo una convergencia de puntos de vista sobre la respuesta" a la crisis.

Para David McCormick, subsecretario para asuntos internacionales del Tesoro de Estados Unidos, se construyó un "sólido consenso" para la cumbre de Washington, sobre la necesidad de ampliar esfuerzos contra la crisis.

"Pienso que hemos encontrado un amplio acuerdo y un conjunto común de visiones sobre los desafíos que muchos de nuestros países tienen por delante", dijo el estadounidense.

El grupo de naciones desarrolladas y emergentes expresó su convicción de que el Fondo Monetario Internacional (FMI) "debe mejorar su capacidad de alerta con relación a las economías de importancia sistémica", y defendió un "refuerzo de la vigilancia" a las actividades de la institución.

"La economía global está pasando por su más seria crisis financiera en décadas", como resultado "de la adopción de riesgos excesivos y prácticas deficientes en mercados financieros" además de "políticas macroeconómicas inconsistentes", señaló el comunicado.

El G-20 se integra con los países del G-7, la Unión Europea y los emergentes Australia, Arabia Saudita, Argentina, Brasil, China, Corea del Sur, India, Indonesia, México, Rusia, Sudáfrica y Turquía.

En Sao Paulo también participaron los presidentes del FMI, del Banco Mundial (BM) y del Banco Central europeo.

El mundo ofrece ahora una imagen "gris", especialmente en los países emergentes, pero la situación no está "tan mal", aseguró el titular del FMI, Dominique Strauss-Kahn al fin de la reunión del G-20.

"Las cosas no están yendo tan mal, pese a que algunos mercados están congelados y existen otros problemas, pero los bancos centrales han actuado muy bien. No veo que los bancos centrales tengan miedo. Están activos y yo pienso que es una cosa muy buena", dijo Strauss-Kahn.de semana en San Pablo, que pidió reaccionar con "urgencia", no arrojó medidas concretas frente a la crisis financiera internacional, aunque sí un impulso político, de cara a la cumbre de gobernantes del bloque que se realizará el sábado en Washington.

"Esas resoluciones deberán demorar unos tres meses. Lo que se dio aquí fue un impulso político, indicadores para que las cuestiones sean profundizadas en la cumbre de jefes de Estado y de gobierno", explicó el coordinador de la reunión, el ministro de Economía de Brasil, Guido Mantega.

"Modificar el sistema surgido en Bretton Woods no será nada fácil. Vamos a tener que cambiar la rueda del automóvil andando", dijo Mantega en conferencia de prensa junto a su colega de Sudáfrica, Trevor Manuel, y el subsecretario del Tesoro británico, Stephen Timms, que forman la troika que condujo la reunión del G-20 financiero.

"La crisis se profundizó y fue pasada por las economías mayores hacia los emergentes y en este escenario el G-20 tiene un importante papel para desempeñar", dijo Timms, quien concordó en la reforma de los organismos financieros.

El G-20 es visto por analistas como un Bretton Woods II, en alusión a la ciudad estadounidense donde en 1944 se sentaron las bases de las finanzas actuales que rigen hasta la actualidad.

El G-20 financiero, surgido en 1999 tras la crisis asiática, encontró un fuerte respaldo de sus miembros para erigirse como una de las alternativas de conducir propuestas para contrarrestar la crisis surgida en los títulos hipotecarios de Estados Unidos.

Gran parte de esa importancia fue aportada por los países emergentes, entre ellos tres latinoamericanos, Brasil, México y Argentina, además de Rusia, India, China, Indonesia y Sudáfrica.

Los emergentes, en especial el poderoso grupo Bric que integran Brasil, Rusia, India y China, impulsan el fin del G-7 (Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña, Japón, Italia, Alemania y Francia) como centro de decisiones mundiales e impulsan al G-20 como foro de discusión y de resolución.

Las potencias y los emergentes del G-20 acordaron que "las instituciones surgidas en Bretton Woods deben ser reformadas para que puedan adecuarse a los grandes cambios de la economía mundial", dice un comunicado conjunto de la reunión de ministros de Finanzas y presidentes de bancos centrales de 19 países y de la Unión Europea.

El comunicado indica que "países emergentes y en desarrollo deberían tener una voz mayor" en el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.

De todos modos convoca al FMI y al Banco Mundial a "ayudar en la estabilización del sistema financiero" y a revisar su rol frente a la crisis financiera internacional. El G-20 financiero convocó a reaccionar "con urgencia".

"Expresamos la necesidad de trabajar en forma urgente con acciones conjuntas para restablecer la estabilidad financiera y respaldar el crecimiento global", dice el comunicado.

Los países del G-20 reafirmaron que la actual crisis financiera "es el resultado del excesivo riesgo en los mercados financieros e inconsistentes políticas macroeconómicas, así como deficiencias en la regulación financiera y la supervisión en algunos países desarrollados".

Este párrafo se refiere a la falta de regulación de los títulos "tóxicos" que comenzaron a circular por el mercado financiero internacional surgidos en el sistema de préstamos hipotecarios de Estados Unidos.

La graduación sobre las reformas de los organismos internacionales es el principal escollo dentro del G-20, dijo el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick.

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