En la frontera, la devaluación del peso argentino corrió la "malaria" del comercio a la ribera paraguaya. Las ciudades de Alberdi y Encarnación sufren no sólo el nuevo esquema cambiario que hace más conveniente la compra de distintos productos en la Argentina, sino la misma ruina de los bolsillos formoseños y misioneros que no pueden ni quieren ponerse en gastos.
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