17 de abril 2002 - 00:00

Inédito: los créditos hipotecarios tienen ya una mora de 22%

Inédito: los créditos hipotecarios tienen ya una mora de 22%
Por la crisis, por la caída de los ingresos, por la suspensión de las ejecuciones judiciales, por la situación ruinosa de desarrolladores inmobiliarios y constructores, o por la conjunción de todos estos factores, lo cierto es que la morosidad en préstamos hipotecarios alcanzó un techo histórico de 22% del total de créditos otorgados, nunca antes registrado en la Argentina. En la actualidad, el stock de créditos hipotecarios se acercaría a los $ 30.000 millones.

La grave situación podría empeorar una vez que comience a aplicarse el temido CER (Coeficiente de Estabilización de Referencia), el índice por el cual -a partir del 1 de agosto próximocomenzaría a pagarse la actualización de las deudas.

De ahí que haya intentos por recortar sus alcances (se habla de un tope de 15% anual) o inclusive de eliminarlo, según varios proyectos que están dando vueltas por el Congreso.

Sin embargo, según los bancos, haría falta una inflación de 70% para que el índice de actualización «empate» la reducción de capital y tasa de interés con las que se beneficiaron los tomadores de préstamos hipotecarios a partir de la pesificación. De todos modos, cabe apuntar que ese nivel inflacionario podría alcanzarse en menos de un año, de mantenerse los actuales índices, por lo que se desencadenaría una falta de pago aún mayor que la actual.

«Cuando la inflación supere 70% anual, recién entonces la cuota volverá a valer lo mismo que en diciembre pasado»,
asegura un banquero consultado por este diario. La licuación de pasivos que se produjo a partir de la pesificación no sólo favorece a quienes compraron o ampliaron su casa, o a inversores que adquirieron uno o dos bienes como forma de conservar el valor de sus ahorros: también rige para constructores y desarrolladores que tomaron créditos para sus emprendimientos inmobiliarios.

A pesar de las manifestaciones de los banqueros que apuntan a tranquilizar el mercado, está verificándose un fenómeno absolutamente inédito en la (espasmódica) historia crediticia argentina: la morosidad en estas líneas de préstamos ya supera 22%, con picos y valles según las entidades.

«Hoy la gente está privilegiando el pago de la tarjeta de crédito, que sigue siendo el único instrumento crediticio -o que al menos le permite 'patear para adelante' algunos pagos-, y deja de pagar la hipoteca. Históricamente, lo primero que se aseguraban los deudores era no tener problemas con el techo, pero ahora eso cambió por la suspensión de las ejecuciones»
, dijo otra fuente bancaria.

Pero seguramente no sólo la suspensión de las ejecuciones sino también la crisis económica, la creciente desocupación, la caída del poder adquisitivo de los salarios y la ruinosa situación que atraviesan desarrolladores inmobiliarios y constructores tienen una fuerte influencia sobre este crecimiento de la mora.

«No descarte que en poco tiempo los emisores de tarjetas comiencen a recortarle el límite de financiación a sus clientes, sencillamente porque no tienen cómo fondearse»
, dice un banquero. «Pero si la inflación se dispara, ni siquiera hará falta practicar esas reducciones, porque la propia inflación hará que $ 10.000 de límite no sirvan ni para salir a comer afuera...»

En cuanto al CER, los bancos tratan de tranquilizar a sus clientes deudores con el siguiente ejemplo:

• Una persona adquirió un inmueble por
u$s 80.000, de los que financió a través de un banco u$s 40.000; pagaba una cuota de $ 730, que representaba 25% de sus ingresos (de $ 3.000).

• Según las entidades (y el mercado) hoy esa misma propiedad valdría entre
$ 112.000 y $ 120.000.

• Pero dado que su deuda se pesificó uno a uno, el monto adeudado ya no representa 50% del valor del bien sino 36%; así, -siempre según los cálculos de las entidades financieras- el deudor «ganó» $ 15.680 sobre el valor de la propiedad.

• También el monto de la cuota, la mayor pesadilla hoy de quienes se endeudaron para comprar o ampliar su casa, tendría una quita al menos momentánea. Hasta diciembre las cuotas variaban de acuerdo a una tasa de interés flotante, que para entonces ya se ubicaba entre
17 y 20% anual; como por imperio de las normas dictadas para la actualización de las deudas esa tasa quedó fijada en 3,5% anual más el CER, de mantenerse constante la inflación en 4% mensual hasta agosto, primer mes de actualización (lo que daría aproximadamente 30% acumulado) la cuota que hasta diciembre valía u$s 730 en agosto pasaría a costar $ 570.

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