Más ajustes en Grecia: aplican nuevo impuesto inmobiliario

Economía

Grecia anunció nuevas medidas para limitar su déficit público y dar garantías a los acreedores cuando se vislumbra una semana crucial para el futuro del país y de la zona euro, anclada como nunca en medio de la crisis de la deuda.

Las decisiones reveladas por el ministro griego de Finanzas, Evangelos Venizelos, son de unos "2.000 millones de euros" y tratan de cubrir el déficit de las cuentas públicas, tal y como lo exigen la UE y el FMI para continuar ayudando financieramente al país.

Incluyen un impuesto especial sobre la propiedad inmobiliaria y una reducción del salario de los diferentes ediles.

El ministro calificó de "indispensable" este nuevo plan de ahorro, después que los rumores volvieran a propagarse en los últimos días sobre una cesación de pagos de Grecia o una salida de la Eurozona.

"Nuestra prioridad inmediata es el respeto íntegro de los objetivos presupuestarios para 2011", dijo, con un déficit de 17.100 millones de euros que "incluye el servicio de la deuda" y "para 2012 de 14.900 millones", dijo el ministro.

El anuncio llega antes de varias citas determinantes para el futuro de Grecia.

La Comisión Europea saludó la tasa inmobiliaria y anunció que los acreedores reunidos en la llamada troika compuesta por la Comisión, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, regresarán al país en "los próximos días".

La troika había suspendido su misión al constatar retrasos en la aplicación de reformas que exigen la UE y el FMI.

El objetivo esta vez será concluir "hacia fines de septiembre" un acuerdo para un nuevo tramo de 8.000 millones de euros de préstamos en el marco del primer plan de rescate de Grecia de 2010 destinado salvar al país de la bancarrota.

Sin ese préstamo, Grecia caería en una cesación de pagos.

El primer ministro griego Giorgos Papandreou dijo que su país debe "defenderse (...) como en estado de guerra" para lograr este nuevo plan de rescate, "pese a la mala voluntad" de algunos europeos.

El gran tema ahora es acelerar la aprobación por parte de los parlamentos de los países comunitarios de los puntos contemplados en el acuerdo del 21 de julio, que incluyen un paquete de ayuda adicional a Grecia de casi 160.000 millones de euros y un aumento de la dotación del fondo de rescate europeo.

Francia así lo hizo pero se prevé que los demás países lo hagan en los próximos meses.

Bajo una fuerte presión, los ministros de Economía europeos se reúnen este viernes y sábado en Wroclaw, Polonia.

"Mientras tanto las cosas se pueden ponerse aún peor. Cualquier cosa puede pasar", advirtió Janis A. Emmanouilidis, del Centro de análisis de Política Europeo (EPC) basado en Bruselas.

Algunos países como Alemania, primera economía y contribuyente a los planes de ayuda de la Unión Europea, endurecieron el tono contra Grecia amenazando con retener la ayuda a menos que cumpla con su plan de austeridad.

Otros como Holanda llegaron a decir incluso que había que considerar expulsar de la Eurozona a los países que desacatan las normas comunitarias.

La cuestión de hasta dónde se debe ayudar a los países del euro en problemas provocó además la dimisión del economista jefe del BCE, Jürgen Stark, tras su desacuerdo con el plan de compra de deuda soberana del organismo, que se extendió a los bonos españoles e italianos hace un mes.

"El problema es que somos muchos" los países que integramos la Unión Europea, y en cada una de estas 27 naciones hay problemas y presiones, explicó un diplomático europeo que pidió el anonimato.

El primer ministro finlandés Jyki Kataninen se reunirá el martes con la canciller alemana Angela Merkel para debatir el pedido de garantías que acordó Helsinski en forma bilateral con Atenas a cambio de la participación de Finlandia en el segundo plan de rescate de Grecia, lo que suscitó críticas y el miedo que se sumen más países pidiendo el mismo trato.

"Es muy complicado encontrar la mejor fórmula para que ese pedido de garantías no se multipliquen", indicó a la AFP una fuente próxima a las negociaciones.

"En este escenario es difícil ser optimista. Pero ahora al menos vemos que los países europeos buscan soluciones. Han sido lentos pero empiezan a discutir una reforma estructural hacia una mayor integración y sobre todo hay más consenso de que no pueden permitirse dejar caer a Grecia", indicó Emmanouilidis a la AFP.

La mayoría de dirigentes europeos han advertido que una declaración de impago de Grecia tendría consecuencias nefastas para el euro, la banca, con un efecto dominó explosivo para las economías más frágiles de la unión monetaria.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Dejá tu comentario