20 de marzo 2002 - 00:00

Más dirigismo: obligan a los comercios a declarar precios

La Secretaría de Comercio avanzó ayer un paso más en su intención de aplicar controles y la retrógrada Ley de Abastecimiento: una resolución firmada por su titular, Pablo Challú, obliga a las cadenas de más de tres comercios a presentar todos los miércoles una lista de los precios de un importante número de productos. La norma contiene absurdos tales como obligar a que la lista contenga todas las presentaciones de cada producto, las marcas que se venden, si está en oferta el precio habitual y otros. Además del intento intervencionista, el listado obligará a destinar recursos (humanos y materiales) en un momento en que todas las empresas se ven obligadas a recortar costos. Lamentable.

Más dirigismo: obligan a los comercios a declarar precios
La Secretaría de Comercio dispuso ayer que todos los comercios minoristas que integren una cadena con tres o más bocas de venta ubicadas en Capital Federal y Gran Buenos Aires deberán «informar la lista de precios de venta al público de todos los productos que integran» una canasta de bienes que determinó el organismo.

La Resolución N° 6/02, firmada por el titular del organismo Pablo Challú, indica que dicha información «deberá presentarse todos los días miércoles de cada semana, o el día hábil siguiente de ser feriado». Dicha presentación deberá ser efectuada en la Dirección de Análisis de Precios y Evaluación de Mercados --una dependencia de la Secretaría de Comercio-«en papel y en soporte magnético».

El formato se determina en el Anexo I de la norma, y el listado que deberán presentar los comerciantes está detallado en el Anexo II.
• Control

El listado incluye 65 productos en todas sus presentaciones -salvo, claro, los frescos como carnes, frutas y verduras-, agrupados en siete grandes rubros: harinas y derivados (¿arroz es un derivado de qué harina?, fideos secos «guiseros», galletitas de agua, etc.), lácteos (dulce de leche clásico, leche fresca en sachet, manteca, margarina, queso reggianito, yogur entero común, etc.), productos de almacén (aceite de maíz, tomate en lata, arvejas en conserva, azúcar, huevos, mayonesa, té en saquitos, etc.), carnes y fiambres (asado, nalga, jamón cocido hamburguesa, etc.), frutas y verduras (banana, manzana, lechuga, tomate, etc.), bebidas (cola, vino en tetrabrik, agua sin gas, cerveza en botella) y limpieza y tocador (jabón blanco para la ropa en pan, lavandina, detergente, papel higiénico). Cuando se trate de carnes, se deberá aclarar si se trata de novillo, ternera, novillito, etc.

Desde ya, la medida fue interpretada entre las grandes cadenas como otro paso hacia un eventual control de precios y la aplicación de la temible Ley de Abastecimiento, amenazas que viene blandiendo Challú desde el día en que asumió. Sin embargo, el funcionario dijo en conferencia de prensa que «este mecanismo no prevé la adopción de una política de control de precios o de precios máximos, sino que el sondeo servirá a los consumidores como un elemento de orientación y ayuda en la defensa de su bolsillo».

Al margen de la obligación de cumplir con la norma «en papel y en soporte magnético», los comercios (que van desde PyMEs con tres autoservicios de barrio a las grandes cadenas de hipermercados) deberán llenar una planilla por cada sucursal.

Además de los precios, los comerciantes deberán consignar
todas las presentaciones de cada producto; así, en el caso de las gaseosas, deberán informar el precio de la lata, de la botella de 350 cc, de la de litro, de la de litro y medio, de la de dos litros, etc. Como si esto fuera poco, también tendrán que colocar todas las marcas de ese producto (si el supermercado vende 25 marcas diferentes de latas de tomates no tendrá más remedio que incluir los 25 precios).

Y si el producto está en oferta esa misma semana, también deberán aclararlo en la planilla, más el precio habitual del producto (en caso de que la oferta dure menos de la semana en cuestión).
Como se ve, un verdadero galimatías de intervencionismo.

• Destino

«Vamos a tener que destinar recursos humanos a elaborar estas planillas; cada una de ellas nos tomará una persona trabajando full time todos los días de la semana», dijo a este diario un alto ejecutivo de una de las mayores cadenas del área metropolitana. «Además, nos obligan sólo a los que estamos en Capital y GBA, cuando en el interior hay otras cadenas grandes y las distorsiones de precios pueden ser mayores porque hay menos competencia.»

En sentido inverso, y en una medida más acorde con una economía de mercado, el Ministerio de Economía decidió reducir la protección arancelaria de más de 1.500 productos, suspendiendo así el aumento en los derechos de importación que se habían dispuesto hace un año.

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