«Lo podemos crear hoy mismo», dijo ayer -afecto a los anuncios grandilocuentes- el venezolano Hugo Chávez en Brasilia, adonde llegó con una propuesta: que la Argentina, Brasil y Venezuela lancen el «Banco del Sur». Se constituiría nada menos que con 50% de las reservas internacionales de cada uno de los países. Sería muy diferente convocar a bancos internacionales para una propuesta así, pero echar mano a las reservas para solventar una institución que seguramente otorgaría créditos subsidiados y de cobro improbable es otra cosa. Por sólo mencionar alguna de las consecuencias, se afectaría la moneda y se sumaría otra razón para que no ingresen capitales y aumente más el dólar. La construcción del faraónico gasoducto ya fue un anuncio que creó dudas sobre su realización. Pero crear un nuevo banco oficial con reservas... ¿Querrá Kirchner contribuir con la mitad de las reservas, tan menguadas tras pagar al Fondo? ¿El paso siguiente será crear una megacomisión para analizar la factibilidad de la iniciativa? Veremos.
El problema es que Chávez declaró que al llevar la idea a la cumbre de ayer entre Kirchner y Lula, el argentino dijo que apoyaba el proyecto para comenzar a estudiarlo de manera inmediata.
Sobre las intenciones y la utilidad del banco, Chávez dijo que sería un banco de fomento público para Sudamérica, «en el cual bien podemos colocar una parte de nuestras reservas internacionales, hacer colocaciones, apoyar proyectos de desarrollo social, económico; es la independencia financiera que queremos».
«Con esas reservas podemos empezar a hacer lo que llaman ingeniería financiera, comprar bonos unos con otros. Si un país entra en crisis, le compramos bonos. Con los intereses que ese dinero gana, podemos hacer hasta donaciones», concluyó el presidente venezolano.
Chávez consideró ejemplo de ello la compra de bonos que Venezuela hizo en 2005 a la Argentina por 1.600 millones de dólares.
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