De alguna manera, y luego de la paliza de las últimas jornadas, era previsible que en algún momento, aunque más no fuera que por meras cuestiones estadísticas, el mercado registrara una jornada positiva. Ahora, de ahí a decir que el mercado subió, cuando en el mejor de los casos lo que quedó es la sensación de un simple «rebote», es una exageración. Cuando mucho se puede afirmar que el mercado subió porque había llegado el momento de hacerlo. De hecho los accidentes de Manhattan y Miami, que tan sólo un par de semanas atrás podrían haber disparado una catástrofe, esta vez tuvieron un efecto casi nulo demostrando que los inversores están concentrados más que nada en los números de las empresas y en segundo lugar en la expansión económica. Más allá de esto, por ahora, en nada más. Tras arrancar casi en lo peor de la jornada las acciones estuvieron dileteando, aunque con una cierta tónica alcista y merced a un mini-rally en los últimos 45 minutos de operaciones pudieron ponerse del lado ganador, con el Promedio Industrial marcando una mejora de 0,05% en 10.035,06 puntos, y el NASDAQ subiendo 0,02%. Llamar a esto una suba es una exageración, especialmente porque el S&P 500, tal vez el índice que mejor representa al mercado en su conjunto, retrocedió 0,15%. Tal vez lo peor fue que para «rebote» resultó sumamente acotado, en especial si se tiene en cuenta que los volúmenes negociados registraron un incremento a 1.526 millones de acciones en el mercado tradicional y 1.963 millones en el electrónico. Quedan apenas 24 horas para terminar otra semana que ya apunta a ser negativa, y es una lástima porque se desperdició la que fue la semana más activa de reportes contables, en su gran mayoría superiores a lo esperado.
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