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Del encuentro se derivaron varios corolarios importantes, que dejaron a la relación entre el gobierno y el sector petrolero en un punto de no agresión (algo tan modesto como eso):
• • Tampoco habrá una ratificación de los decretos de desregulación de 1990. Por más que ese decreto sólo tuviera un valor simbólico ya que un decreto que ratifica a otro es una redundancia administrativa (sólo necesaria en un gobierno que abre dudas permanentes sobre la atmósfera que rodea a los negocios).
Las discusiones con el gobierno intentaron apartarse de este temario, que quedó agotado, para ingresar en el mayor desvelo de Duhalde:
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