Jorge Remes Lenicov viajará hoy a Washington para participar de la asamblea de primavera del Fondo Monetario Internacional. También lo hará el presidente del Banco Central, Mario Blejer. En rigor, ese acontecimiento será la excusa para una serie de reuniones en las que el ministro presentará el estado actual de la política económica argentina e intentará presentar las principales incógnitas que todavía presenta su programa. Remes tendrá entrevistas individuales con los hombres más decisivos de la economía internacional. Pero acaso el encuentro más importante será el previsto para el sábado con los representantes del G-7 -grupo de países industrializados-, cuyo consenso es indispensable para conseguir el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional que viene gestionando la Argentina.
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Durante un almuerzo que se servirá a las 12 del sábado, Remes y Blejer expondrán ante los ministros de economía de Estados Unidos, Alemania, Francia, Gran Bretaña, Japón, Italia y Canadá, los objetivos alcanzados, aunque sea parcialmente, por la gestión de Eduardo Duhalde: proyecto de reforma a la Ley de Quiebras, proyecto de ley para compensar con un bono a los depositantes del «corralito», acuerdo fiscal entre la Nación y las provincias y presupuesto aprobado por el Congreso.
Sin embargo, en esa reunión los temas más importantes tendrán otra naturaleza: el predominio de europeos en la mesa obligará a exponer la política del gobierno frente a la inversión externa, sobre todo en el área de servicios públicos, donde la mayor parte de las empresas son de ese origen. El ministro deberá escuchar manifestaciones de inquietud por varias de sus decisiones. Por ejemplo, el congelamiento de las tarifas para las privatizadas, una política incierta en materia de retenciones a las petroleras, persecución oficial y judicial a los banqueros y, en general, cierto aislamiento del elenco oficial con todo el sector.
Como contrapartida, Remes expondrá en esa mesa su principal demanda: que los países con inversiones en la Argentina intervengan en el Fondo Monetario Internacional para resolver con alguna fórmula el problema de la deuda externa privada. ¿Un fondo especial para establecer algún seguro de cambio? ¿Una negociación política para que los bancos acreedores, con casas centrales en los países representados en la mesa, programen con más consideración sus exigencias? Los argentinos harán notar de alguna manera que una ley de quiebras que responda al estándar internacional deja abierto el problema del default de las empresas privadas, sobre todo las que cobran sus servicios en pesos pero deben afrontar sus pasivos en dólares. Es el principal problema que no encuentra remedio, siquiera teórico, en la mesa de Remes y es el que más intranquilo lo tiene: no quiere ser víctima de la campaña (ya lanzada por «Clarín» para conseguir que no se modifique su aberrante Ley de Quiebras) que busca presentarlo como el «entregador» del capital nacional a cambio de un modesto acuerdo con el Fondo.
Si del almuerzo del sábado Remes espera una señal especial respecto de la deuda privada, hoy tendrá una serie de reuniones imposibles de superar en importancia para un ministro de Economía que quiera tomar contacto con el gobierno de los Estados Unidos.
•Interrogante
Escoltados por el embajador Diego Guelar y por Alan Stoga (consultor privado que contrató Economía para las relaciones con Washington), Remes y Blejer se entrevistarán a las 10.30 con el secretario del Tesoro, Paul O'Neill, y su segundo, John Taylor. A las 13.15 los recibirá Condoleeza Rice, titular del Consejo Nacional de Seguridad, y Gary Edson, principal asesor económico para Asuntos Internacionales, y poco rato después se verán con Alan Larson, subsecretario de Asuntos Económicos del Departamento de Estado. Glenn Hubbard, jefe de Asesores Económicos de la Casa Blanca, será el otro contertulio de los argentinos, a las 18.30. Como se ve, una agenda de máximo nivel, que -ésta es la duda-no se sabe si debida a la habilidad de Guelar o a los emolumentos que se lleva Stoga.
Remes deberá resolver en estas entrevistas, antes de enfrentar a Horst Köhler y Anne Krueger (el sábado a las 10.40), los principales interrogantes que todavía deja abierto su programa:
• Cuál será el cronograma para la discusión de la deuda pública.
• Qué plazos tendrá el tratamiento de la reforma a la Ley de Quiebras que ingresó como proyecto al Congreso.
• Qué impacto tendrá sobre el nivel de deuda del país y sobre las relaciones con los acreedores externos el levantamiento del «corralito» a través de un bono en dólares.
• Qué cronograma respetará el rescate de los bonos provinciales.
• Qué pautas de actualización en materia de inflación, tipo de cambio, recaudación, etc. se piensa aplicar para el presupuesto nacional, entre otras preguntas y dudas.
Interrogantes bastante similares escuchará Remes de boca de otros interlocutores de este fin de semana. No son personajes menores: desde Rodrigo Rato, el ministro de Economía de España, y Caio Koch-Weser, ministro de Finanzas alemán, hasta Laurent Fabious, quien maneja la economía francesa.
De todas las conversaciones, Remes espera conseguir una respuesta, aunque sea provisoria. Quiere asegurarse que antes del 15 de mayo (día en que vence un compromiso con el Banco Mundial) el Fondo habrá autorizado el dinero para que el país cumpla con los organismos multilaterales de crédito y, además, habrá concedido un adicional de dinero fresco para ser aplicado a varias finalidades: solventar el déficit provincial (u$s 1.000 millones), prefinanciar exportaciones (u$s 2.000 millones) y constituir un fondo de intervención en el mercado de divisas (u$s 2.000 millones).
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