Repentino repunte en la economía de EEUU
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Negocian préstamo para cubrir vencimientos, interna opaca festejo por YPF, pero mejora el clima para el segundo trimestre
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Mientras el consumo no repunta, la morosidad y el contrabando complican más a las empresas
PERIODISTA: Cambió el ánimo. Cambió de repente. La Bolsa vuelve por sus fueros. El Dow atravesó con holgura el umbral de los 10 mil puntos. Greenspan avisa que no tiene apuro en subir las tasas. Y el secretario del Tesoro, Paul O'Neill, sugiere que quizá no haya habido nunca una recesión...
Gordon Gekko: Súmele la revisión del PBI del cuarto trimestre y tiene cartón lleno. La economía está muy firme...
P.: Creció 1,4% en el cuarto trimestre, o sea inmediatamente después de los atentados del 11 de setiembre. ¿No es una cifra sorprendente?
G.G.: No tenga dudas. Nadie esperaba tamaña capacidad de absorción.
P.: El consumidor, otra vez, se cargó la economía al hombro...
G.G.: El consumo aumentó 6% en los tres últimos meses del año pasado. Un ritmo similar no se registraba desde mediados de 1998. Y el consumo de bienes durables -los artículos que reflejan mejor cuál es su estado de confianza-literal-mente explotó.
P.: Cuánto?
P.: ¿No habrá un error de cálculo?
G.G.: Me pregunto lo mismo. Pero no hay dudas -más allá de una eventual revisión cuando se conozcan las cifras definitivas-de que el gasto apretó el acelerador en el mismo momento en que las encuestas decían que el consumidor cuestionaba su futuro.
P.: Ese «momentum» que trae la economía del cuarto trimestre se está manteniendo en lo que va de 2002...
G.G.: La impresión que dejan los indicadores económicos -los conocidos hasta el momento-es que no sólo se mantiene sino que ha cobrado un ritmo mayor. Y, sobre todo, con una base más amplia de sustentación.
P.: Hay más segmentos de la economía que participan de la recuperación...
G.G.: Así es. El último informe NAPM (ahora conocido como ISM) revela por primera vez que la industria retoma un sendero de crecimiento. No me sorprendería tampoco que el informe de empleo que se difundirá este viernes marque a su vez un retorno a la creación neta de puestos de trabajo.
P.: Es un cuadro auspicioso...
G.G.: Por cierto, es mucho mejor que lo que yo tenía en mente. Por varios cuerpos de distancia.
P.: En similar sintonía, el secretario O'Neill dice que tal vez Estados Unidos no haya sufrido una recesión...
G.G.: La vieja regla de definir una recesión como dos trimestres consecutivos de contracción no se verifica. La economía sólo se retrajo en el tercer trimestre. Fue una caída de 1,3%. Y, como vimos, se recuperó con notable vigor en los tres meses posteriores.
P.: Si no fue una recesión, ¿qué fue lo que les pasó por encima?
G.G.: La caída de la Bolsa les pasó por encima. Mientras la recesión ha probado ser tenue -mucho más suave que el promedio-el mercado «bear» (bajista) en el NASDAQ fue de veras devastador para los inversores... Pero la economía aguantó el chubasco.
P.: ¿Cómo juzga la marcha de la Bolsa ahora? Durante un par de meses parecía condenada a una nueva recaída y de repente resucita... Con muchos bríos.
G.G.: En los últimos tres meses la Bolsa no fue a ninguna parte a pesar de que los indicadores económicos fueron uniformemente positivos. No hablo sólo de Wall Street. Todas las Bolsas del mundo quedaron atrapadas en un canal, en una zona de transición. Esa incapacidad de sacar partido de las buenas noticias puso a todo el mundo muy nervioso. El temor era que el mercado «bear» sacara otra vez a relucir las garras. El caso Enron graficó bien esos desvelos. Todo el mundo revisó debajo de las alfombras para detectar el próximo fiasco contable.
P.: No se encontró mucho aunque se castigó a varias compañías...
G.G.: Hubo varias perlas. La contabilidad, evidentemente, ha llegado a convertirse en un arte de gran abstracción. Pero no se detectó fraude, que era el gran temor.
P.: O sea que la suba de la Bolsa expresa, a su modo, un gran alivio. Los precios han hecho un nuevo avance...
G.G.: El Dow Jones ha quebrado el umbral de los 10 mil puntos, y lo ha hecho con vigor. Definitivamente, ha roto la inercia de los últimos tres meses. No lo han conseguido todavía índices más amplios como el SP500. Y tampoco el NASDAQ. Pero el Dow ha inyectado una dosis fuerte de confianza en que así sucederá. Y el alivio se ha derramado fuera de Estados Unidos. El caso del Nikkei es por lejos el más significativo.
P.: ¿Cuál fue el disparador?
P.: Con lo cual una mano lavaría la otra...
G.G.: Digámoslo de otro modo: cuando sucede el atentado de las Torres Gemelas la tasa de fed funds estaba en 3,50%. La Fed la recortó a la mitad en previsión de dificultades en los mercados financieros y en la economía. Esos inconvenientes se han subsanado y, de hecho, como dijimos, la economía no sintió el impacto en el cuarto trimestre. Si la razón del recorte desapareció, ¿por qué no llevar las tasas a su posición original?
P.: ¿Por qué no?
P.: No se avizora una suba de tasas, entonces, en la próxima reunión de la Fed...
G.G.: No. Hoy por hoy, confiaría en que la pax monetaria se extienda hasta junio.




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