25 de abril 2002 - 00:00

Romero, el inspirador

El acuerdo de Eduardo Duhalde y los gobernadores se inspiró en el documento del gobernador salteño Juan Carlos Romero, que adelantó ayer este diario.

El martes a la tarde, Romero llegó a Olivos y le entregó a Duhalde su «Plan de Acciones Inmediatas», texto que ayer, previa corrección de Amadeo, terminó convertido en el opaco acuerdo-marco rubricado por Duhalde y los mandatarios.

En realidad, el escrito que elaboró Romero era mucho más preciso, pero la urgencia por mostrar consenso obligó a los redactores a eliminar párrafos enteros y propuestas puntuadas contenidas en la nota primaria.

Por ejemplo, desapareció el ítem referido a renegociar con los acreedores el «pago posible» de la deuda externa defaulteada, propuesta que quedó integrada en el primer punto del escrito de ayer: «Respetar los acuerdos internacionales».

El mismo destino tuvo la iniciativa de Romero de cobrar Ganancias a firmas argentinas radicadas en el exterior y a las extranjeras que están en el país, pero giran sus divisas fronteras afuera.

Esas opciones quedaron envueltas en el remanido y muy amplio compromiso de «propiciar una reforma impositiva integral, moderna y simplificadora» que establece el punto 8 del acuerdo sellado anoche.

El impulso de la reforma política -Romero quería achicar 30 por ciento Congreso y legislaturas, y cobrar Ganancias a jueces y legisladores- también se diluyó.

De las propuestas de eliminar las retenciones a las exportaciones, reducir aranceles de importación y suprimir los ministerios de Educación, Salud y Acción Social directamente no quedó ni un bosquejo.

En cambio,
Duhalde y los gobernadores aceptaron varias ofertas arrimadas por el salteño. Sobrevivió textual el «acuerdo de responsabilidad fiscal» para Nación, provincia y municipios sobre la base de un esquema de «premios y castigos».

También calcaron otros tres puntos del acuerdo:
el referido a repatriar capitales argentinos, otro sobre inversiones orientadas a productos manufacturados o sustitución de importaciones, y el último, que promueve «convertir los planes de trabajo en empleos efectivos».

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