2 de mayo 2002 - 00:00

Se analizan tres opciones para las cuentas corrientes

La salida del «corralito» depende de la elección entre tres proyectos que están en manos del ministro de Economía, Roberto Lavagna. El que propugna el Banco Central propone que los bancos paguen 20% en efectivo el dinero que está en cuentas a la vista y que devuelvan el resto en no más de seis pagos mensuales.

De esta forma, se propone un punto final para el «corralito»: los depósitos reprogramados serían transformados en bonos, mientras que el dinero a la vista se iría devolviendo en cuotas, pero que serían liquidadas antes de fin de año.

Esta es una de las propuestas lanzadas para conseguir liberar el dinero que queda en las cuentas a la vista (cajas de ahorro y cuenta corriente) dentro del «corralito».

En total, se trata de $ 35.000 millones que pueden ser utilizados por el público, pero con restricciones para el uso del efectivo.

De ese dinero, $ 5.000 millones corresponden a depósitos del Estado, con lo cual no entran en los cálculos. Sobre los $ 30.000 millones restantes, se estima que la mitad (unos $ 15.000 millones) estarían ociosos y, por lo tanto, deberían ser absorbidos para que no provoquen una suba del dólar.

Una de las alternativas pasa por la emisión de bonos en dólares a 3 años para que el público elija. El canje de depósitos a la vista por los bonos quedaría a opción del ahorrista. Aquí hay diferencias entre las asociaciones de bancos.

Los de Abappra, que aglutina a los bancos nacionales, quieren que sea el Estado el emisor del bono. En cambio, los de ABA, que agrupan sobre todo a los extranjeros, quieren que sean los propios bancos los que emitan el título.

En este caso, las entidades asegurarían el pago del bono en dólares hasta el límite de $ 1,40 más el ajuste por inflación. El resto debería ponerlo el Estado, a través de una suerte de seguro de cambio para que el ahorrista pueda recuperar los dólares.

El atractivo del bono es que podría ser comprado con depósitos a la vista en pesos a un tipo de cambio especial de $ 1,40. Esto implica que con 14.000 pesos de «corralito» podrían adquirirse bonos por 10.000 dólares.

El costo máximo de liberar el «corralito», si es cierto que cerca de $ 15.000 millones no se utilizan para transacciones, sería de u$s 5.000 millones. Eso es lo que debería utilizar el Banco Central, a través de las reservas, para absorber el dinero nuevo que sale de los depósitos.

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