Si derogaran Ley de Quiebras, el país lograría u$s 5.000 millones
Hoy Remes Lenicov se entrevistará con Anoop Singh, del FMI, para sellar -aunque sea de manera preliminar- el acuerdo. La clave del entendimiento será discutida con Duhalde minutos antes: la derogación total de la reforma a la Ley de Quiebras, llamada «ley Clarín», aprobada por el Congreso en enero. Le reclamarán a Singh un desembolso de u$s 5.000 millones, adicionales a los u$s 9.000 millones para pagar vencimientos de deuda con organismos. «La mejor estrategia para que no haya quiebras es reactivar, no apartar al país de las reglas del mercado; para ello solicitaremos un auxilio adicional», explicó ayer un alto funcionario de Economía. La presión del monopolio «Clarín» es muy fuerte. En su edición de ayer, el diario recomendó lisa y llanamente que no se acuerde con el Fondo. Pero lo más impresionante fue que trascendió que desde ese grupo empresario se le reclamó al gobierno, la semana pasada, un aporte de u$s 800 millones que deberían salir de las reservas del BCRA y «dibujarse» a través de un redescuento a algún banco. Se rechazó esa pretensión, que significaría nada menos que la nacionalización del caudaloso pasivo que pesa sobre el monopolio de las familias Magnetto/Noble.
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Esta lógica será expuesta hoy ante Eduardo Duhalde, durante una reunión reservada que tendrá con su ministro de Economía. Será el Presidente quien defina lo que se hace en relación con la Ley de Quiebras. No necesita que le informen la inquietud que ha ganado al monopolio «Clarín» por esta cuestión. En su edición de ayer, el diario denosta a Remes Lenicov por querer derogar su ley y expone en varias notas su principal argumento: si el gobierno acuerda con el Fondo entregará las empresas nacionales a manos extranjeras.
Sin embargo, tanto en Olivos como en Economía anoche se reiteraban razonamientos similares: «Las empresas exportadoras con mucha deuda externa tienen la posibilidad de hacer frente a sus compromisos con las divisas provenientes del comercio internacional; en el caso de las privatizadas, tienen la posibilidad de renegociar con sus casas matrices para que sean ellas las que las respalden; el problema principal lo tienen las empresas de bienes no transables muy endeudadas y para ellas la única salida es que haya una recuperación rápida de la economía del país, lo que es impensable si rompemos con el Fondo». Este será, palabras más o menos, la explicación que Remes realizará hoy en el despacho del Presidente según trascendía anoche en su cartera.
• Reclamo
El razonamiento del ministro desemboca en el reclamo que le hará hoy a Singh: «Si el Fondo no quiere aislarnos políticamente para que nos acusen de que queremos entregar el país con la Ley de Quiebras ustedes deben ayudarnos con la reactivación y hacer un aporte de dinero fresco». En el planteo de Remes se supone que ese organismo destrabará un aporte de u$s 5.000 millones que se destinará a la prefinanciación de exportaciones o a un plan de reactivación por aliento a la obra pública y la construcción de viviendas.
Duhalde está al tanto de la encrucijada que se abre delante de sí: deberá deshacer un compromiso que él mismo asumió frente a Héctor Magnetto, la cabeza de «Clarín», el día en que asumió la Presidencia. El trato consistió, sencillamente, en aprobar una reforma a la Ley de Quiebras que salve al grupo. Ese pacto sería costosísimo ahora para el país y por eso ni siquiera los parlamentarios más proclives a satisfacer al monopolio están dispuestos a llevarlo adelante. Por eso ya no se escucha la excusa que fue habitual hasta ahora: « Votamos así sobre Quiebras porque Duhalde lo pidió».




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