Cumpliéndose seis meses desde los atentados terroristas del 11 de setiembre del año pasado, el ánimo de los inversores realmente no estuvo para celebrar, y casi se podría decir que tampoco para preocuparse demasiado de sus inversiones. Los magros 1.200 millones de acciones operadas en el mercado tradicional y los 1.760 millones que se tranzaron en el mercado electrónico, son la primera señal que surge en este sentido. La segunda fue un mercado accionario que abrió del lado negativo, aunque sin exagerar y se mantuvo prácticamente sin cambios hasta unos 100 minutos antes del cierre. En ese momento se presentó un mini rally alcista que no tuvo tampoco demasiada fuerza, y en la última hora las acciones volvieron a ceder terreno. Para cuando sonaba la campana de cierre en el NYSE el Promedio Industrial quedaba en 10.611,24 puntos mostrando una mejora de 0,37%, aunque el NASDAQ volvía a entrar en la zona perdedora retrocediendo 0,01%. Si bien es cierto que el mercado se ha recuperado y superado el nivel que marcaba poco antes de los horrorosos sucesos de hace un semestre, y los informes sobre la economía resultan cada día más y más auspiciosos, los inversores no dejan de preguntarse cuándo volverá a sentirse la presencia en el mercado del pequeño inversor particular, que fue el verdadero motor de la suba de los '90. Después de todo, la jornada de ayer también marca otro evento, dos años desde que el NASDAQ marcara el máximo de todos los tiempos, 5.048 puntos. Las cosas pueden estar mejor para la economía (aunque hay quien dice que tal vez se ha supercargado demasiado la máquina en estos seis meses), pero el mundo es otro y tomará mucho tiempo para que vuelva la fe en el futuro que se vivía a fines del siglo pasado. Hasta entonces, será un mercado para pocos, con lo malo y lo bueno que esto tiene.
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