15 de abril 2002 - 00:00

Todavía subirían entre 15% y 30% más los combustibles

Todavía subirían entre 15% y 30% más los combustibles
Ya sea con aumentos graduales, prácticamente semanales, o con una o dos subas más en acuerdo con el gobierno para después mantener los precios por 90 o 180 días, el precio del gasoil para los particulares se encamina hacia un promedio de $ 1 y de $ 1,40 para la nafta súper. Esto implica que todavía faltaría un ajuste promedio de 30% para el gasoil y de 15% para la nafta súper.

Esta es la perspectiva que manejan las empresas petroleras siempre y cuando el precio internacional del petróleo se mantenga en torno a los 23 dólares, como cerró el viernes tras el luego frustrado derrocamiento de Hugo Chávez, y que el tipo de cambio se contenga por debajo de los $ 3 por dólar.

Este escenario estuvo presente de alguna manera en el encuentro que mantuvieron este sábado los petroleros con el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, pero el final está abierto. El funcionario ya fue desautorizado por el ministro Jorge Remes Lenicov en su anterior acuerdo con las petroleras por las retenciones a la exportación. Y además estaba acompañado por el secretario de Transporte, Guillermo López del Punta, que cuenta con la casi pública desaprobación del Palacio de Hacienda para ocupar el cargo.

Sin embargo,también se afirma que a pedido de Eduardo Duhalde, que estaba en Costa Rica, asitió al eencuentro el presidente interino y titular del Senado, Juan Carlos Maqueda..

En la reunión se barajó la posibilidad de un aumento de la tasa de infraestructura para el gasoil que pasaría de 0,05 de peso en la actualidad a 0,15 o 0,25 de peso, lo que llevaría la carga impositiva por el Impuesto a la Transferencia a los Combustibles (ITC) más esa tasa de 0,20 de peso a 0,30 o 0,40 de peso.

El proyecto «López del Punta», como se lo conoce entre los empresarios, implica además un precio de 0,80 de peso por litro de gasoil para el transporte de pasajeros, y un subsidio por vehículo de 1.000 pesos.
En esa iniciativa no se contemplan precios diferenciales para el transporte de cargas, porque se cree con poca consistencia que el aumento de los fletes no incidirá demasiado más en los precios de los bienes de consumo masivo, y tampoco un valor preferencial para el agro, porque se considera que este sector ya está beneficiado con la devaluación.

Las posibilidades de que el proyecto se concrete son escasas, entre otras cosas porque no queda claro de dónde saldrán los fondos para subsidiar a los colectivos y a quiénes se subvencionará, siendo una actividad que en buena parte se desarrolla en negro.

Pero de la discusión de ese proyecto surgió el horizonte de precios que los consumidores pueden esperar para las próximas semanas, luego de los últimos ajustes aplicados entre sábado y domingo por las cuatro petroleras que controlan 95% del mercado.


• Crudo más caro

En el comunicado de Shell, donde se explica el último ajuste, se indica que «el crudo que procesamos en nuestra refinería aumentó su costo en lo que va del año más de 200%, mientras en el mismo período el precio de la nafta subió 38% sin impuestos y 45% el gasoil, también sin impuestos» (las subas son las de Shell en particular).

Si se calcula que según las refinadoras, 60% de sus costos está en dólares, el aumento total que ha de aplicarse, si el dólar sigue un poco más abajo de 3 pesos, sería de alrededor de 60%.

Lo que explica que la perspectiva es que los combustibles todavía deban subir por lo menos entre 15% y 25% sin impuestos. En el caso del gasoil, si subiera también la carga impositiva, el ajuste total promediaría 30%.

En el encuentro entre Capitanich y las petroleras, el otro tema fue el riesgo de desabastecimiento de gasoil.

En ese punto, ante la merma de la oferta por la imposibilidad de importar y la menor producción de Esso y Shell, lo único concreto que se propuso es que las empresas cuotifiquen al máximo las entregas cercanas a las fronteras. Esto es porque las diferencias de precios con los países vecinos
estimulan el contrabando «hormiga».

Capitanich también habría planteado cómo hacer para que Esso y Shell utilicen al máximo su capacidad de refinación (que hoy está entre 30% y 40% ociosa), a lo que Juan Aranguren, de la última compañía, habría respondido que con el precio que pagan por el crudo, las destilerías trabajan «a pérdida».


En ese aspecto, hubo una nueva confrontación con los productores, que en la reunión estaban representados por Repsol, Pan American y Pérez Companc. Algunos de los voceros de estas empresas manifestaron que aun con retenciones, si el petróleo vuelve a subir por encima de 25 dólares o el dólar se escapa, les conviene más exportar que vender en el mercado interno.

Esto es porque si exportan, disponen de 70% de las divisas sin necesidad de ingresarlas en el país, para pagar sus obligaciones en el exterior. Mientras que si venden en el mercado interno, lo que perciben está pesificado y entra dentro de las restricciones del «corralito» financiero.


Aparentemente, hubo un pedido de Capitanich para que las petroleras locales compartan parte del costo de la situación con las refinadoras que no tienen crudo. Pero no obtuvo por ahora respuesta concreta. Lo único claro es que si el crudo y el dólar se estabilizan, los precios podrían hacer una trepada final y esto acercaría a un nivel aceptable de rentabilidad a las refinadoras, con lo cual se alejaría el riesgo de desabastecimiento de gasoil.

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