Todavía subirían entre 15% y 30% más los combustibles
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El proyecto «López del Punta», como se lo conoce entre los empresarios, implica además un precio de 0,80 de peso por litro de gasoil para el transporte de pasajeros, y un subsidio por vehículo de 1.000 pesos. En esa iniciativa no se contemplan precios diferenciales para el transporte de cargas, porque se cree con poca consistencia que el aumento de los fletes no incidirá demasiado más en los precios de los bienes de consumo masivo, y tampoco un valor preferencial para el agro, porque se considera que este sector ya está beneficiado con la devaluación.
Pero de la discusión de ese proyecto surgió el horizonte de precios que los consumidores pueden esperar para las próximas semanas, luego de los últimos ajustes aplicados entre sábado y domingo por las cuatro petroleras que controlan 95% del mercado.
• Crudo más caro
En el comunicado de Shell, donde se explica el último ajuste, se indica que «el crudo que procesamos en nuestra refinería aumentó su costo en lo que va del año más de 200%, mientras en el mismo período el precio de la nafta subió 38% sin impuestos y 45% el gasoil, también sin impuestos» (las subas son las de Shell en particular).
Si se calcula que según las refinadoras, 60% de sus costos está en dólares, el aumento total que ha de aplicarse, si el dólar sigue un poco más abajo de 3 pesos, sería de alrededor de 60%.
Lo que explica que la perspectiva es que los combustibles todavía deban subir por lo menos entre 15% y 25% sin impuestos. En el caso del gasoil, si subiera también la carga impositiva, el ajuste total promediaría 30%.
En el encuentro entre Capitanich y las petroleras, el otro tema fue el riesgo de desabastecimiento de gasoil.
En ese punto, ante la merma de la oferta por la imposibilidad de importar y la menor producción de Esso y Shell, lo único concreto que se propuso es que las empresas cuotifiquen al máximo las entregas cercanas a las fronteras. Esto es porque las diferencias de precios con los países vecinos estimulan el contrabando «hormiga».
Capitanich también habría planteado cómo hacer para que Esso y Shell utilicen al máximo su capacidad de refinación (que hoy está entre 30% y 40% ociosa), a lo que Juan Aranguren, de la última compañía, habría respondido que con el precio que pagan por el crudo, las destilerías trabajan «a pérdida».
En ese aspecto, hubo una nueva confrontación con los productores, que en la reunión estaban representados por Repsol, Pan American y Pérez Companc. Algunos de los voceros de estas empresas manifestaron que aun con retenciones, si el petróleo vuelve a subir por encima de 25 dólares o el dólar se escapa, les conviene más exportar que vender en el mercado interno.
Esto es porque si exportan, disponen de 70% de las divisas sin necesidad de ingresarlas en el país, para pagar sus obligaciones en el exterior. Mientras que si venden en el mercado interno, lo que perciben está pesificado y entra dentro de las restricciones del «corralito» financiero.
Aparentemente, hubo un pedido de Capitanich para que las petroleras locales compartan parte del costo de la situación con las refinadoras que no tienen crudo. Pero no obtuvo por ahora respuesta concreta. Lo único claro es que si el crudo y el dólar se estabilizan, los precios podrían hacer una trepada final y esto acercaría a un nivel aceptable de rentabilidad a las refinadoras, con lo cual se alejaría el riesgo de desabastecimiento de gasoil.




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