A 50 años de su muerte, todos quieren tener algo de Marilyn

Edición Impresa

Washington - Los objetos de Marilyn Monroe, desde sus preciados vestidos hasta su humilde cámara de fotos, son buscados y comprados a precio de oro, en el mayor secreto, por ricos coleccionistas, a cinco décadas de la muerte, el 5 de agosto de 1962, de este ícono del cine.

Todos los recuerdos de la estrella se cotizan hoy a precios tan altos que las instituciones públicas tienen pocas posibilidades de adquirirlos. En Washington, el Museo de Historia Nacional Estadounidense, propiedad de la Smithsonian Institution, la mayor red mundial de museos, tiene apenas... un par de guantes de Monroe. «Es uno de los muchos pares que tenía», afirmó el curador Dwight Bowers, al quitarlos de la vitrina que comparten con el disfraz de Superman de Christopher Reeves y el sombrero texano que llevaba JR en «Dallas». «Son guantes de cabritilla blanco. Son muy pequeños y menudos. Y muestran el decoro de la década de 1950», explicó. «Hay una mancha de tinta en el izquierdo... quizás de dar un autógrafo a alguien».

«Todo lo que venga de Hollywood o sea de las celebridades es un gran negocio en el mundo de las subastas», dijo Bowers, en una sala del museo llena de objetos del mundo del espectáculo. «Los coleccionistas privados son parte de nuestra competencia y tienen mucho más presupuesto que nosotros».

El Museo de Hollywood en Los Ángeles logró este año que varios coleccionistas prestaran sus objetos más preciados para una exposición estival. Allí hay de todo, desde papeles de la hipoteca de la casa de Monroe hasta fotografías nunca vistas y muchas prendas, como el vestido de crepé de seda negro que la artista llevaba en su luna de miel con la leyenda del béisbol Joe DiMaggio. «Estuvo guardado durante 35 años», dijo la fundadora del museo de Hollywood, Donelle Dadigan. «Cuando lo recibimos, supimos de quién era porque el perfume Chanel Nº 5 aún se percibía... Fue casi mágico». «Algunos de los recuerdos de Marilyn más caros, los de siete cifras, pueden encontrarse en China, en Japón, en Medio Oriente», dijo Dadigan.

«Muchas de estas piezas de alto perfil, cuando salen a subasta, terminan en los países asiáticos», dijo el coleccionista Scott Fortner, cuyos artículos integran la muestra en Los Ángeles. «Me parece decepcionante que algunas de estos artículos literalmente desaparezcan y no tenemos idea de adónde van», agregó Fortner, que ha catalogado en línea toda su colección, desde una boa de plumas hasta artículos de maquillaje y gotas para los ojos.

Agencia AFP

Dejá tu comentario