20 de diciembre 2011 - 00:00

Angelopoulos inicia rodaje de “El otro mar”

Atenas - El realizador griego Theo Angelopoulos, ganador de la Palma de Oro en Cannes por «La eternidad y un día», comenzará el próximo 26 la filmación de su nueva película, «El otro mar», que se ocupa de la inmigración ilegal y la trata de personas desde Macedonia y Albania hacia Grecia e Italia, a través de la historia de un hombre de negocios convertido en político y figura clave de una red de tráfico.

Con un presupuesto estimado en unos cinco millones de euros, dada la fuerte crisis económica griega la película halló financiación gracias al productor y director turco Nuri Bilge Ceylan y el italiano Amedeo Pagani. Se estima que el rodaje en Grecia durará unas seis semanas (y por lo tanto se duda de que la película pueda llegar a tiempo para el próximo Festeival de Cannes), con locaciones en el Pireo, Patras y el Teatro Rex de Atenas. La película, donde la historia de la crisis se cruza con las aventuras de una compañía teatral, será protagonizada por el actor italiano Toni Servillo (el Giulio Andreotti de «Il divo», dirigida en 2008 por Paolo Sorrentino.

«Interpreto al vicealcalde de Atenas, un pequeño empresario de tráficos no siempre correctos. Una experiencia que me emociona mucho: compartiré mi vida dos meses con un maestro del cine y con el malestar de una nación cuna de nuestra Europa, cada vez más confundida», dijo el intérprete.

«Se hablará de la Grecia de hoy, es decir de la crisis económica y de la desesperación de las personas que pierden su trabajo. Pero esto será una suerte de trasfondo de un relato simbólico, con la relación de un padre y su hija en el centro», precisó el actor. «Angelopoulos dijo que me eligió porque tiene predilección por los actores italianos. Es una historia no muy lejana de lo que estamos viviendo en Italia», agregó.

En la película Servillo encarna a un personaje ambiguo, un político que asiste a los inmigrantes ilegales que llegan a Italia desde Macedonia y Albania, a través de Grecia. Entretanto su hija dirige en la película una versión de la «Opera de tres centavos» de Bertolt Brecht, montada en una fábrica donde algunos trabajadores fueron despedidos y muchos de ellos eran precisamente inmigrantes ilegales.

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