13 de junio 2011 - 00:00

Aumentar la oferta de bienes: clave del desarrollo de Bs. As.

Afortunadamente asistimos a un debate que pone de relieve el desafío que representa para nuestro país discutir los rasgos de un modelo de desarrollo sustentable para las próximas décadas.

Atrás han quedado los períodos en los que, por ejemplo, a raíz de una transición política, lo recurrente era que nos arrinconaran con la amenaza del ajuste o el caos económico y financiero. El actual modelo exhibe una economía normalizada, provista de antídotos suficientes como para evitar las «explosiones» características de los 80 y 90 (hiperinflación, default, crisis financieras y bancarias, entre otras). De esta forma, el próximo período comienza con un conjunto de activos que dan margen para pensar y trabajar en una agenda de largo plazo. Elevada posición de reservas internacionales, crecimiento económico persistente, recomposición del tejido social y laboral, cuentas fiscales y externas superavitarias, desendeudamiento y un sistema financiero saludable son los aspectos más relevantes.

En la fase actual del ciclo económico tenemos un vigoroso mercado interno de consumo y bajos niveles de desempleo, que se combinan con una elevada utilización de los recursos. Entonces se torna imprescindible trabajar para potenciar la inversión, aumentar la oferta de bienes y remover cuellos de botella en infraestructura. Pero por sobre todas las cosas, necesitamos consensuar políticas para aumentar la productividad y competitividad genuina de muchos sectores productivos.

En este marco, existen tareas de naturaleza macroeconómica que obviamente son resortes del Gobierno nacional. Pero también tenemos una esfera de trabajo compartido y articulado para ejecutar desde nuestra provincia de Buenos Aires (en forma coordinada con la Nación y los municipios) políticas de índole más microeconómico, para aumentar la competitividad de nuestro aparato productivo con más empleo y de mejor calidad. No podemos descansar solamente en un tipo de cambio competitivo como motor de la producción y el trabajo dentro de nuestro entramado industrial.

Recientemente, el gobernador Daniel Scioli brindó una muestra concreta del compromiso y el respaldo en pos de aumentar la competitividad de nuestra economía. En un encuentro con la UIA se repasaron las principales políticas activas en materia de financiamiento, infraestructura, desarrollo industrial y economías regionales.

Estamos en condiciones de levantar la mirada hacia un horizonte de más largo alcance ya que logramos tener una provincia desestresada debido a profundos cambios fiscales, financieros y económicos de la gestión actual. Esta mayor capacidad que tenemos para planificar e implementar políticas activas más estratégicas nos va a permitir sacarle el máximo provecho a un favorable escenario económico mundial.

El Plan de Regionalización que impulsa el gobernador es una plataforma adecuada para impulsar el desarrollo productivo. Se trata de nueva arquitectura institucional para administrar el Estado provincial con respuestas más ágiles e inteligentes, cuyos ejes son el enfoque descentralizado, la búsqueda de equilibrio territorial (promoviendo el despegue productivo del interior) y el fortalecimiento de las competencias de cada municipio.

Nuestra provincia tiene un núcleo dinamizador del interior que es eminentemente agropecuario. Entonces la transformación de su estructura económica reside en la capacidad de movilizar recursos, conocimiento e instrumentos de acción para saltar de ser un proveedor muy competitivo de materias primas a ser también un proveedor competitivo de alimentos (naturalmente con mayor valor agregado).

Con este salto de calidad en nuestra canasta exportadora promoveremos más empleo, mejores remuneraciones y más incentivos para el arraigo en las localidades del interior.

El otro núcleo dinamizador reside en la industria manufacturera, más intensiva en mano de obra y cuya localización es el Conurbano y algunos distritos del norte de la provincia. Nuestro propósito de aumentar la productividad aquí es mayor. Se requiere mejorar la estructura de costos y así permitir recuperar competitividad y rentabilidad para muchas actividades crecientemente amenazadas por la eficiencia productiva y bajos costos laborales de los países asiáticos.

Igualmente, el enfoque de política es similar. Dar fuerte apoyo al desarrollo de cadenas de valor de alto impacto, cuya actividad madre genere mucho empleo, tenga derrames favorables hacia otras actividades (especialmente pymes), y promueva la transferencia de tecnología e innovación hacia industrias eslabonadas. Un ejemplo es la industria automotriz y autopartistas con derrames hacia el plástico, caucho, textil, instrumental electrónico.

Venimos realizando una tarea concreta con soluciones que profundizaremos en la siguiente dirección: financiamiento para la inversión y capital de trabajo (con el Banco Provincia), garantías a las pymes para que accedan al crédito (Fogaba), provisión de infraestructura en puertos, caminos, energía y parques industriales, subsidios para actividades en zonas castigadas (bovinos, trigo), acceso al crédito hipotecario en condiciones diferenciales para fomentar el arraigo, educación y conocimiento para el mundo del trabajo, políticas para la sustentabilidad del medio ambiente, extensión de los servicios sanitarios (cloacas y agua corriente).

Sin duda, falta avanzar mucho más, pero como se señala al principio, afortunadamente estamos ocupados en transformar el crecimiento económico en desarrollo sostenido, para aumentar el bienestar y la igualdad para todos los bonaerenses.

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