La Policía de la República Checa ya no escribirá números en los brazos de los inmigrantes para identificarlos, sino que lo hará en una pulsera que les pondrá en la muñeca, informó ayer un portavoz. Éste precisó que la práctica de "marcar" a los inmigrantes con un número escrito con un marcador en la piel, adoptada en una situación caótica, servía para evitar que los niños fuesen separados de sus madres. Sin embargo, despertó durísimas críticas internacionales por recordar los tiempos del Holocausto.
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