Hemos decidido, al menos por un día, dejar de lado los comentarios casi forzados de política económica europea (el deber de informar nos quita usualmente espacio para hacerlo) para glosar algunas cosas que están pasando en el mercado financiero, con implicancias no del todo claras. En primer lugar está en duda la efectividad de las intervenciones del BCE para apuntalar la deuada de los países en problemas. El martes los bonos españoles a 10 años habían cerrado al 6,44%, abrieron el miércoles en 6,36%, intervino el BCE y la tasa retrocedió al 6,25%, se retiró el Banco y la tasa saltó a 6,42% (genera algo de temor que el próximo gobierno devele algunos de los agujeros negros que venía tapando la administración de Zapatero). Las diferencias para la deuda italiana fueron algo menores, pero de todas maneras la tasa pasó del mínimo del 6,84% al 6,934%. Esto lo combinamos con el hecho de que el swap euro-dólar a tres meses tocó el máximo desde diciembre de 2008 (costo de cambiar euros abundantes por dólares escasos, de los 76 b.p. de septiembre pasó a 126 b.p.), y resulta más que evidente la desconfianza que prima en el mercado. Por el lado de las buenas noticias (al menos porque habla de un mercado que busca normalizarse) está la reducción del spread que había entre los contratos WTI y Brent que quedó en el mínimo desde el 10 de mayo (de u$s 27 en septiembre pasó a u$s 9, claro que al costo de la suba del WTI). En cambio una vinculación que ha venido decreciendo es la que había entre el euro y el S&P500, que de 0,958 (corr. 30 días previos) a fin del mes pasado se redujo a 0,498 lo que sugiere que lo que pasa en Europa está afectando cada vez menos a los inversores en acciones norteamericanas (y viceversa). A pesar de esto, la advertencia de la calificadora Fitch en cuanto a que si bien los bancos americanos tienen una exposición total casi nula a la crisis europea merced a la cobertura de sus posiciones más riesgosas, igual serían golpeados si la crisis europea torna ineficiente esas coberturas, pudo haber contribuido al 2,5% que perdieron los papeles financieros, y estos al 1,58% que perdió el Dow cerrando en 11.905,59 puntos.
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