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Bafici: días de fiesta para la fotografía
A la tarde, Zsigmond dará en Metrovisión un seminario, o más bien «una celebración de la fotografía en el cine», junto a su joven colega James Chressanthis, autor del documental «No subtitles necessary: Laszlo & Vilmos». El Laszlo al que hace referencia es Kovacs, su amigo, colega y compañero en la fuga de Hungría y los primeros años en Hollywood. Mañana, la culminación, una clase práctica magistral de seis horas, a cargo de Zsigmond y compañía. El documental, dedicado a la memoria de Kovacs, se verá esta noche y días subsiguientes, lógicamente con subtítulos, e incluye testimonios de Bob Rafelson, Peter Bogdanovich, Karen Black, muy lúcida, y muchos otros.
Menos festivo puede ser el seminario de Liliana Mazure anunciado también para hoy, sobre el nuevo plan de fomento del Incaa, las vías de clasificación y requisitos de selección, etc., donde replicará las capciosas opiniones que el Bafici suele expandir sobre cualquier actividad del Incaa (botón de muestra, el título «Supongamos que existe una política cinematográfica», con que se abre uno de los libros editados este año por el festival, «Cine argentino: estéticas de la producción», escrito por teóricos, críticos, y tres jóvenes cineastas). En suma, una relación de amor y odio más entretenida que varias películas de la programación.
A propósito: se recomienda eludir la supuesta comedia de terror «I Sell the Dead». A su lado «Los matamonstruos en la mansión del terror» es una maravilla, con el solo «defecto» de no ser independiente. Volviendo a lo positivo: el Buenos Aires Lab ya difundió su lista de proyectos ganadores, a los que diversas empresas ayudarán con equipos, materiales, y horas de trabajo. Entre los beneficiados figuran «Mateo OO», retrato íntimo de la familia de Gastón Solnicki («Süden») a lo largo de cuatro generaciones, «El fantasma», de Juan Ramón Ojuez, que parece una buena variante de «La aventura», una de suspenso con adolescentes erráticos llamada «Leones», de Jazmín López, cuyo corto «Te amo y morite» está ahora en competencia, «Campana de palo», de la paraguaya Renate Costa, sobre las peripecias de su su tío homosexual bajo la dictadura de Stroessner, y la nueva de José Luis García, «Todo lo sólido se desvanece en el aire», sobre una sudcoreana que, veinte años atrás, cruzó a Corea del Norte para expresar su deseo de comunicación entre ambas partes. Tres semanas antes había sido la masacre de Tien An Men. Tres meses después caería el Muro de Berlín. A ella, por ese simple gesto, la esperaba la cárcel.
«¿Cómo se sobrevive al sacrificio de la juventud por un ideal? ¿Cómo es el mundo a los 40 años?», se pregunta el autor de «Cándido López. Los campos de batalla», recordado film que en su momento ganó los premios del jurado oficial del Bafici, del público, y de Cronistas Cinematográficos. El posterior cóctel de festejo fue como todos los que organiza el Bafici este año: una botellita de cerveza, y el resto que se lo pague cada invitado. Son gente pobre (por suerte después hubo buen canje con un viejo bar de las cercanías.


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