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Barbieri: el jazz mundial despidió a una leyenda
• EL SAXOFONISTA Y COMPOSITOR ROSARINO MURIÓ A LOS 83 AÑOS EN NUEVA YORK
La música del “Gato” Barbieri atravesó los “standards”, el folklore argentino, el tango, el pop, el rock, el bebop.
Había nacido en Rosario, el 28 de noviembre de 1932. Era hijo de un carpintero y sobrino del saxofonista y clarinetista Mario Barbieri. Fue en su ciudad donde comenzó a estudiar el clarinete, en el mismo conservatorio en el que su hermano Rubén -fallecido hace una década- hacía sus primeras incursiones en la trompeta. En 1947, se mudó con su familia a Buenos Aires. Del clarinete pasó al saxo alto. Integró la orquesta de René Cóspito, primero, y la de Schifrin después. Se reconvirtió definitivamente al instrumento tenor y organizó sus propias bandas.
La escena porteña del jazz le resultó un corsé para sus fantasías musicales. Se "escapó a Brasil e hizo base en Roma, a principio de los '60. Trabajó junto al guitarrista Jim Hall y al trompetista Ted Curson. En 1965 se mudó a París y conoció a Don Cherry. Y antes de que terminara la década grabó junto a él y realizó también sus dos primeros álbumes como solista, "In Search Of The Mistery" y "Obsession".
Por esos tiempos se debe fechar lo que terminó siendo la consolidación de su propio lenguaje: esa mezcolanza indescriptible que muchos, a falta de mejor opción, reducen en el concepto de "jazz latino". Esa heterodoxia le permitió sumar a sus proyectos a argentinos como Domingo Cura o Adalberto Cevasco y a mezclarse con el sonido del rock y del pop, hacer música para cine y acoplarse a la Liberation Music Orchestra de Charlie Haden, ser delirante con las formas y la libertad improvisatoria y aprovecharse de los géneros -y particularmente de los ritmos- latinoamericanos, alcanzar una popularidad gigantesca como sonorizador de "Last Tango In Paris", de Bertolucci, o la musical "Calle 54" de Fernando Trueba y dejar menos recuerdo por sus aportes a otros films argentinos y norteamericanos, partir del bebop y terminar en muchas otras partes.
Su música atravesó los "standards", el folklore argentino, el tango, el pop, el rock, el bebop y hasta un modo poco elogiado de sonido de hilo musical y de música "franelera". Homenajeó a Bolivia, al Third World, al Che Guevara o a Emiliano Zapata en los títulos de sus obras. Se relacionó con la misma comodidad con Don Cherry, Carlos Santana, Carla Bley, Schifrin, Haden o Cura.
Desde muy joven, fue esposo -y en alguna buena medida, también hijo- de la extravagante italiana Michelle, cuya muerte en 1995 lo afectó mucho. Llevó por casi dos décadas un tripe by pass que redujo notablemente su actividad en los últimos años. Y tuvo una nueva compañera en Laura durante la última etapa de su vida, a la que le tocó informar a la prensa sobre su muerte.
Visitaba muy esporádicamente la Argentina. La última vez fue en 2000, cuando llegó para actuar en el Gran Rex al frente de un combo de músicos de nuestro país. Enfermó de neumonía y murió el sábado pasado en un hospital de Nueva York.


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