8 de octubre 2013 - 00:00

Black Sabbath en La Plata: mucho más que una leyenda

Con un puñado de frases a modo de arenga, el peso de la comunicación con el público pasó exclusivamente por Ozzy Osbourne.
Con un puñado de frases a modo de arenga, el peso de la comunicación con el público pasó exclusivamente por Ozzy Osbourne.
Recital de Black Sabbath. Con: O. Osbourne, T. Iommi, G. Butler, T. Cufletos (Estadio Único de La Plata, 6/10).

Si alguien quisiera hacer un gran documental sobre la música pesada, bien podría tomar las dos horas del show del domingo a la noche en el Estadio Unico de La Plata y exhibirlas sin mayor edición. Es que Black Sabbath condensa eso: una historia de más de 40 años de voces malévolas, riffs de guitarra inolvidables, bajos trepidantes, toques de psicodelia y una actitud negra, aunque con toques irónicos, ante la vida.

Para la mayoría de quienes llenaron el estadio bastaba con ver en vivo a tres de las leyendas que crearon un nuevo sonido a fines de los '60 desde Birmingham. Pero no. Ozzy Osbourne (voces), Tony Iommi (guitarra) y Geezer Butler (bajo) dieron, a sus 65 años, una muestra de que todavía tienen mucho para enseñar a la infinidad de bandas que surgieron en las últimas décadas al calor y la inspiración de Sabbath.

Fue un show sin altibajos con 15 temas que repasaron, en lo elemental, la producción de la banda en la década del '70, cuando Osbourne fue su vocalista y todavía no estaba obligado a llamar la atención descabezando pájaros, firmando contratos con su propia sangre ni protagonizando un reality de su vida familiar. A las 21.15 arrancó el inoxidable "War Pigs". Con un escenario despojado pero con tres pantallas gigantes que proyectaban imágenes alegóricas en cada tema, los tres hombres mayores y su baterista en esta gira Tommy Cufletos, que con un par de solos se metió el público en el bolsillo- desgranaron lo más celebrado de su historia musical en común. Le siguieron "Into the Void", "Snowblind" (Osbourne se permitió bromear con su pasado de cocainómano feroz), "Edge of Reason" (del último disco), y el tema que abre su primer disco y da nombre a la banda, para terminar de extasiar a la audiencia y empujarla a un "pogo" que muchos hacía años ya no protagonizaban.

Con un puñado de frases a modo de arenga, el peso de la comunicación con el público pasó exclusivamente por Ozzy. Iommi mantuvo su papel de hombre impertérrito, con nulo despliegue físico pero que siempre hizo brotar de su guitarra los sonidos más densos creados en el género de la música pesada. Butler se cansó de accionar el pedal wah wah de su bajo y Cufletos aportó el toque de vértigo corporal que hacía falta para que se extrañara menos al original Bill Ward, apartado de la gira por motivos que van desde lo contractual hasta la salud. Hubo más: "Beyond the Wall of Sleep", "End of the beginning", "Faires Wear Boots", la demoledora "Iron Man", "Dirty Woman", "Children of the Grave" y el cierre más esperado con "Paranoid".

La apertura estuvo a cargo de los locales Horcas y luego de los casi argentinizados Megadeth, la banda de Dave Mustaine. Cuando morían los '60 y la psicodelia dejaba paso a músicas más pesadas, Led Zeppelin aportó el virtuosismo; Deep Purple, los hits que las radios podían pasar, y Black Sabbath el legado más intenso para las futuras generaciones de pelilargos.

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