19 de septiembre 2011 - 00:00

Buena excusa para discutir el impuesto al cheque

El 31 de diciembre de 2011 vence la ley actual del Impuesto a los Débitos y Créditos Bancarios (IDCB), lo que prácticamente coincide con el inicio de un nuevo período de gobierno. Pero antes de este mes debe ingresar el proyecto de Ley de Presupuesto al Congreso, en el cual deben insertarse las estimaciones de ingresos tributarios que surjan de la estructura tributaria que el Gobierno nacional desee sostener durante 2012. Dado este contexto, se cree que es un momento oportuno para tener una discusión seria y fiscalmente responsable sobre la reformulación del impuesto.

En efecto, en esta columna se presentan los lineamientos esenciales de una propuesta de reformulación del impuesto, cuyo objetivo final no es la eliminación de su incidencia para todo contribuyente, sino para aquel formalizado que lo pueda tomar como pago a cuenta de otros impuestos. Se considera apropiado que el mecanismo continúe actuando como un facilitador de una mayor formalidad de la economía, objetivo que impacta favorablemente sobre el resto de los impuestos.

Son bien conocidos los efectos negativos que tiene este impuesto sobre la asignación de recursos, como también la importancia que ha alcanzado en materia de recaudación. En efecto, durante el año 2010 aportó $ 26.900 millones, que relativizados implican alrededor del 6,6% del total de la recaudación tributaria.

Propuesta

En función del objetivo planteado, en el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) hemos diseñado una propuesta concreta de reforma, que pretende contribuir a la discusión del tema y cuyos ejes centrales son los siguientes:

1. Aumentar gradualmente el porcentaje total del impuesto que puede ser computado como pago a cuenta de otros tributos. Al Impuesto a las Ganancias y Ganancia Mínima Presunta se suma el Impuesto al Valor Agregado (IVA). Es decir que se parte del 17% actual (se asume que los débitos y los créditos son similares) hasta llegar al quinto año con el 100%. De esta manera, un contribuyente formal irá teniendo una reducción gradual de la carga de cheque, que se irá transformando en menor pago del Impuesto a las Ganancias o del IVA.

2. La particularidad que se propone es que el aumento en el porcentaje que puede ser computado como pago a cuenta esté sujeto a incrementos en los montos nominales anuales de IVA e Impuesto a las Ganancias declarados por cada contribuyente. Se considera oportuno que los porcentajes adicionales de pago a cuenta puedan ser computados exclusivamente contra incrementos nominales en los impuestos determinados respecto del año anterior. Esto significa que cada contribuyente tendrá un tope para poder utilizar el porcentaje de pago a cuenta autorizado y éste será el incremento interanual de sus impuestos. Si alguien paga $ 100 de impuesto al cheque en el primer año de la reforma (2012), podrá tomar como pago a cuenta extra $ 16. En total serán $ 33, ya que actualmente se pueden tomar $ 17. Si su impuesto a pagar de Ganancias y de IVA crece $ 16 o más, podrá tomar todo a cuenta de ambos, mientras que si estos últimos crecen menos, solamente podrá hacerlo hasta el monto menor. La ventaja de esta solución es que financieramente no implica una caída nominal de la recaudación, sino que actúa moderando su incremento. Paralelamente, incentiva una mayor declaración de ganancias e IVA por parte de todos los contribuyentes.

3. Se propone que en el caso de las pymes se pueda tomar el resto del impuesto pagado en concepto de cheque no computable a cuenta de IVA, Ganancias, como pago a cuenta de contribuciones patronales de empleos formales nuevos, con la finalidad de incentivar el blanqueo de empleo en particular y de las pymes en general. Según estimaciones realizadas, el impacto de este incentivo a las pymes no sería significativo en la recaudación.

4. Respecto de la forma de coparticipar el impuesto, tema muy debatido durante 2010, se sugieren dos alternativas. Una es asimilarla directamente a la vigente para el IVA (obviamente, durante los próximos cinco años), lo que llevaría a las provincias a recibir $ 45 de cada $ 100 recaudados del impuesto al cheque, en lugar de los $ 15 que reciben actualmente. Otra opción es considerar la parte computada como pago a cuenta de IVA o Ganancias, y coparticiparla según los coeficientes correspondientes a estos dos impuestos. En ambos casos mejoraría la participación de las provincias respecto de la actual.

Una reforma adoptada sobre la base a los lineamientos recientemente expuestos tiene como idea subyacente que la pérdida gradual de ingresos por la posibilidad de computar el IDCB como pago a cuenta sea neutralizada por el crecimiento real de la recaudación, con el objeto de evitar ajustes fiscales significativos. El hecho de que la gradualidad del aumento de los porcentajes de pago a cuenta actúe sobre los incrementos de la recaudación, baja sustancialmente el costo fiscal de la reforma, que puede ser financiada moderando el incremento del gasto público, y no a través de una baja determinada de su nivel previo al momento de iniciar la reforma.

Al cabo de los cinco años se puede seguir manteniendo el impuesto como instrumento de administración tributaria, ya que permite anticipar y asegurar recaudación. Para los contribuyentes formales, la incidencia del impuesto habrá desaparecido. Por su parte, los informales seguirán afrontando al menos una parte del impuesto, pero los incentivos juegan a favor de blanquear su actividad.

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