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“Buscamos hacer un tango que nos represente hoy”
Diego Schissi: «Los 70 fueron años de gran conmoción y el tango se convirtió en un hilo muy finito que tardó dos décadas en recuperar sus códigos».
El pianista, compositor y director Diego Schissi es hijo del recordado escritor y actor Oscar Viale y fundador e integrante destacado de un grupo de jazz como el Quinteto Urbano, pianista acompañante y director musical de cantantes como Liliana Herrero, Lidia Borda o Ligia Piro. Schissi tiene dos discos personales editados: «Tren», un proyecto de búsquedas trabajado con la extraña formación de doble cuarteto, y el más reciente «Tongos» con su quinteto tanguero, que produjo además un más reciente DVD realizado sobre una actuación en el teatro 25 de Mayo. Dialogamos con él:
Periodista: ¿Cómo explicaría «Tango Contempo»?
Diego Schissi: En un principio, tuvo la intención de ser un grupo de discusión sobre cuestiones relacionadas con el tango y con la música. Finalmente, ese proceso de conceptualización lo ha hecho cada uno de acuerdo con sus ideas y tiempos. Diría entonces que somos un grupo de músicos que estamos buscando hacer cosas alrededor del tango, con una mirada de hoy y sin prejuicios.
P.: ¿Qué une a todas estas facetas suyas aparentemente tan distintas?
D.S.: El eje es la composición. Algo tan simple como inventar música. Por otro lado, me parece que también todo se junta en el deseo de hacer música de acá.
P.: Yendo a su última propuesta del quinteto, donde el tango no cumple con las pautas más convencionales. ¿Dónde diría que está el género en lo que usted hace?
D.S.: Quizá en su tímbrica, en los ritmos, aunque no de manera literal; en la división en cuatro, en algunas síncopas y acentos. Pero la pregunta se responde mejor en nuestras actuaciones en vivo, en cierta «virilidad» e intensidad propias del tango.
P.: Por su formación y por esas búsquedas hacia la ruptura con la tradición más clásica, ¿no piensa que algunos pueden incluir su trabajo en el terreno de lo académico?
D.S.: Por supuesto, hemos escuchado y recibido comentarios de todo tipo: que es tango puro, que no lo es, que parece música de cámara. En todo caso, nuestra intención es que sea una música que represente a nuestra generación y que tenga que ver con el tango y con esta época. La intención no pasa por hacer música académica o de vanguardia; mucho menos de museo. Desde ese lugar, nos gustaría generar también un público que quizá no sea numeroso como fue para el tango en su época de oro, pero que sí que se identifique con lo que se está haciendo ahora. Por ejemplo, y aunque más ligado al folklore, un grupo que a mí me parece un buen modelo es el trío «Aca Seca». Todo esto parte de mi necesidad de hacer música de tango, respetando sus reglas básicas, tratando de que no pierda su identidad, pero aportando nuestras búsquedas y sin fundamentalismos.
P.: Durante muchos años, el llamado tango moderno pareció estar ligado a la herencia de Astor Piazzolla. ¿Por qué le parece que finalmente ahora hay músicos, como usted, que buscan también por otros lugares?
D.S.: Eso tuvo que ver con muchas cosas, pero fundamentalmente con lo que pasó en la política argentina. Los 70 fueron años de gran conmoción y el tango se convirtió en un hilo muy finito que tardó dos décadas en recuperar sus códigos. A la vuelta de todo eso, hubo quienes buscaron en las orquestas típicas -con grupos muy interesantes como El Arranque o la Fernández Fierro- y otros intentamos hacerlo por otros caminos. Yo mismo he sentido esa orfandad de no saber qué hacer. Mi referencia es de algún modo Piazzolla, pero en mis espaldas están también otros grandes maestros, como Troilo, Pugliese o De Caro. Y cuando pensamos en esos nombres, nos damos cuenta de que el tango fue masivo siendo una música compleja. A lo mejor, la nuestra también lo es, y en todo caso, no es música de primera escucha. Será cuestión, de ir generando nuestro espacio y nuestro público.
P.: Esta dedicación completa al quinteto, ¿implica abandonar su tarea como acompañante de cantantes?
D.S.: Me gusta mucho acompañar a gente como con la que he tenido la suerte de trabajar. Lo último fue lo que estuve haciendo con Ligia Piro. Pero su compromiso de trabajo y una dedicación que significaba acompañar en este proceso que está haciendo ella hacia cantar en castellano, se me peleaba con mi necesidad de concentrarme en mi quinteto. Ligia está ahora acompañada maravillosamente por Popi Spatocco, y yo estoy entonces concentrado en mi proyecto. Lo único que puede desviarme un poco del grupo es la docencia, pero dar clases me gusta mucho y es un cable a tierra y un reaseguro de que no estoy volando hacia cualquier lado.
P.: ¿Cómo sigue la historia del quinteto después de esa actuación en el SHA para el festival?
D.S.: Ya empezamos a hacer un trabajo conjunto con el trío Aca Seca en conciertos compartidos, y lo vamos a seguir haciendo seguramente durante el año que viene. Y también estamos planeando un disco, que se va a llamar «Tipas y tipos», del quinteto más la Orquesta de Cuerdas Elvino Vardaro, en el que vamos a acompañar a algunos cantantes y que pensamos grabar en vivo en el Café Vinilo, que es como nuestra casa.
Entrevista de Ricardo Salton


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