18 de septiembre 2015 - 00:00

Cae el cerebro de la matanza de Iguala

Ciudad de México - La identificación de Jhosivani Guerrero, uno de los 43 estudiantes desaparecidos hace un año en Iguala, entre los restos hallados en Cocula avivó ayer el debate entre el Gobierno mexicano y los familiares de las víctimas, que ponen en duda los resultados, mientras que las autoridades detuvieron a uno de los cabecillas de la matanza.

La Fiscalía informó ayer que el análisis de ADN realizado por la Universidad de Innsbruck (Austria) ofrecía "indicios" de que uno de los restos correspondía a uno de los 43 jóvenes presuntamente quemados en el basurero de Cocula, aledaño a Iguala, por miembros del cartel Guerreros Unidos.

El Instituto de Medicina Forense de esta universidad austríaca confirmó en un comunicado la presencia de restos de Jhosivani, de 19 años, entre las 17 muestras tomadas de una bolsa con cenizas encontrada en el río San Juan, cerca del basurero. Se trataría del segundo joven identificado después que en diciembre confirmaran que otro de los restos pertenecían a Alexander Mora, utilizando la tecnología del ADN convencional.

Con una nueva tecnología llamada Primera Extensión Captura Masiva Paralelamente de Secuencia (PEC MPS) lograron "perfiles de ADN" para cada una de las muestras y en una de ellas los restos coincidieron con el ADN "de la familia" de otros de los desaparecidos, Jhosivani Guerrero, indicó el comunicado.

No obstante, los familiares de los estudiantes cuestionan estos resultados, alegando que falta "certeza" para asegurar que se trata del joven porque los "resultados son muy bajos", dijo el vocero de los padres, Felipe de la Cruz.

Eso se debe a que el informe de Innsbruck arroja 72 puntos de coincidencia genética entre los supuestos restos de Guerrero y el ADN de su madre, mientras que en el caso de Mora fueron 1.201 puntos que encajaron con muestras genéticas tomadas a sus padres y a sus dos hermanos.

La polémica gira también en torno a que la titular de la Procuraduría General de la República (PGR, fiscalía), Arely Gómez, habló ayer de "indicios" y de una "evidencia moderada" sobre la similitud de los restos analizados con el ADN de la madre de Jhosivani.

Según la versión del Gobierno, los 43 jóvenes fueron detenidos por policías corruptos y entregados a miembros del cartel Guerreros Unidos, quienes los asesinaron y quemaron en el basurero al creer que eran miembros del cartel rival Los Rojos.

En un informe presentado a principios de este mes, expertos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) concluyeron que no hay evidencias que permitan asegurar que los jóvenes fueron quemados en ese lugar, enardeciendo el discurso de unos padres convencidos de que sus hijos siguen con vida. A unos días del primer aniversario del ataque contra los jóvenes, las fuerzas de seguridad mexicanas detuvieron ayer a Gildardo "Gil" López Astudillo, presunto miembro del cartel Guerreros Unidos que jugó un papel clave en la desaparición.

En declaraciones a los medios, el secretario de Gobernación (Ministerio del Interior), Miguel Ángel Osorio Chong, consideró "muy importante" la detención de "Gil", cuyas declaraciones -dijo- servirán para conocer "la verdad respecto de los hechos que ocurrieron hace ya prácticamente un año".

"Es una buena noticia para quedar claro que no hay impunidad, que el Estado mexicano se comprometió a encontrar la verdad y, por supuesto, encontrar a los culpables, y en ese proceso estamos", apuntó.

Agencia EFE

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