Utilizada en la América precolombina, se estima su uso desde el año 3.500 a.C., se la asocia con la alimentación de varias culturas mesoamericanas, y tiene su origen en América Central. En el Código Florentino creado entre 1.540 y 1585 d.C. aparecen imágenes que la describen. Posteriormente fue tomando importancia nutricional y expandiéndose desde México y Nicaragua, hasta la Argentina y Estados unidos en primera instancia. Dado que el cultivo es apto en zonas tropicales y subtropicales, donde la elección de la región afecta directamente las calidades obtenidas, Perú presenta estadísticas varias de exportación e interés en el desarrollo futuro de la producción, mientras Bolivia y Paraguay están tomando relevancia en dicho cultivo, aumentando la oferta total al mercado internacional derivando negativamente en los precios de la región. Sin embargo, estos competidores en la oferta presentan menores calidades que las obtenidas en la Argentina. Son varios los países que se autoatribuyen el puesto como mayor productor y exportador, pero las cifras son dudosas, ya que todavía no hay un mercado lo suficientemente transparente para brindar precios.
Los principales demandantes de la producción suelen ser Estados Unidos y la Comunidad Europea, donde Inglaterra, España y Alemania lideran el consumo, por lo que países extraamericanos también producen dicho cultivo. En menor medida que los anteriores, Canadá, China y Malasia son también demandantes a nivel mundial.
En contraposición a la demanda, Australia es un ejemplo válido de oferta en crecimiento constante, habiendo comenzado en Western Australia, donde varias empresas cuentan ya con más de 10 años de experiencia en el mercado y expanden sus inversiones a países como Kenya, Tanzania y Nicaragua, localizando sus establecimientos a los 15 grados de latitud desde el Ecuador por las ventajas y las calidades que brinda al cultivo. En dicho país estiman que la chía tomará relevancia en el alimento mundial para finales del siglo XXI, y están adoptando estrategias para ampliar las potencialidades del cultivo a largo plazo.
Es interesante analizar cómo presentan sus web comerciales basados en elementos del marketing, haciendo foco en los aspectos nutricionales del cultivo, en la importancia en la trazabilidad completa del ciclo productivo, en mantenerlo no modificado genéticamente, y buscando la certificación de calidades, como HACCP, GlobalGap, GMP y otras. Asimismo destacan el potencial de trabajar las plantaciones sin el uso de agroquímicos, manteniendo bajos niveles de costos, sanidad para el consumo e independencia productiva.
En la Argentina, el fuerte de la producción se ubica en el NOA debido a los requerimientos agroecológicos del producto, con trabajo intenso por parte del INTA Salta en lo que respecta a divulgación, capacitación y extensión a productores. También es interesante el caso de firmas norteamericanas que producen en esta región para asegurarse la calidad del producto obtenible. Los rindes siguen presentando desvíos que no permiten establecer una media, yendo de los 600 kilos por hectárea a los 1.600 kilos por hectárea, dependiendo de las habilidades del productor.
Según la zona elegida, el período de siembra comienza a partir febrero en las zonas más australes agroecológicamente viables, permitiendo hacerlo en fechas posteriores a medida que el Ecuador está más próximo. Requiere suelos franco-arenosos, donde se puede realizar la siembra con mecanismos convencionales y utilizando cerca de 3 kg de semilla por hectárea, aunque se sugiere en siembra directa reducir hasta 1 kg por hectárea en el mejor de los casos, permitiendo hacerlo a chorrillo, con distancia entre surcos de aproximadamente 60 centímetros.
Los factores principales durante la evolución del cultivo son temperatura, ya que es clave pues muestra intolerancia a las heladas y fragilidad a temperaturas menores a los 15 °C, contrariamente a su tolerancia a las altas temperaturas; y humedad, con un rango requerido durante el ciclo productivo variable y altamente tolerable a la sequía.
La cosecha y clasificación debe realizarse en ambiente seco y controlado. En situación opuesta, excesos de lluvias en floración, pueden quitar el pólen de las mismas afectando a la producción. Malezas: requiere de 2 o 3 etapas de eliminar la competencia del cultivo, pudiendo utilizar elementos mecánicos para evitar la aplicación de agroquímicos, reduciendo los costos de los manejos culturales.
Para llevar a cabo la cosecha se pueden utilizar instrumentos mecánicos para obtener economías de tipo extensiva, no obstante también permite el trabajo con corte a machete, lo cual es importante en factores socio económicos, ya que impacta positivamente en la generación de trabajo y requerimiento de mano de obra. Los buenos precios del mercado respecto de cultivos sustitutos, también hacen de este un cultivo de interés para pequeños y micro productores. Si bien para lograr el estándar requerido del 99,7% de pureza, el productor tiene que llevar a cabo una clasificación milimétrica por zarandeo y descartas entre el 15% y el 20% de la producción, puede llegar a recibir hasta u$s 2.000 la tonelada, mientras que el mercado si bien es vidrioso y con requerimientos de calidad muy altos, presenta exportaciones FOB de hasta u$s 4.800 la tonelada. Asimismo, el mercado internacional aparenta estabilizarse dentro de los u$s 4.000 la tonelada.
Destacar las cualidades nutricionales a través de Marketing apropiado, permitirían ampliar la demanda global ya que presenta características y beneficios gran escala, como por ejemplo: Elevado Contenido de Omega 3, aporta fibra dietética, es un alimento con efecto antioxidante que ayuda a emulsificar y absorber las vitaminas solubles en grasa A,D, E y K.
Asimismo, presenta varios usos y se lo puede consumir como semilla aportando todos sus beneficios, o extrusado para obtener Aceites y Harinas. Los aceites por su lado, tienen la ventaja de contener altos niveles de Omega 3 sin generar olor a pescado como si sucede con otras fuentes. Con respecto a la harina, es ideal como agregado en términos cualitativos y nutricionales para panificados, barras de cereal, y suplementos dietéticos.
| (*)Lic. en Economía y Administración Agraria. Consultor en Agronegocios |


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