29 de enero 2009 - 00:00

Comedia triste sobre un extraño amor

La suerte de Emma es una historia de amor a veces inquietante (con algunas escenas algo fuertes propias del ambiente rural) entre un enfermo terminal y una campesina.
"La suerte de Emma" es una historia de amor a veces inquietante (con algunas escenas algo fuertes propias del ambiente rural) entre un enfermo terminal y una campesina.
La joven Emma, una muchacha fuerte, trabajadora, de vigorosa alegría no desprovista de sensibilidad, ni tampoco de sensualidad, acostumbrada a servirse sola, se crió haciendo las tareas rurales en la granja de su abuelo, pero no exactamente como Heidi, primero porque el abuelo no vivía en los Alpes sino en Westfalia, y segundo es mejor no contarlo. El asunto es que la primera impresión que tenemos de ella coincide con la última impresión que un cándido y alegre chanchito tiene respecto a esa misma persona. Al mismo tiempo, en alguna ciudad cercana a la granja, el serio, ordenadísimo, solitario, y todavía atendible empleado de una concesionaria de automóviles escucha de su médico un diagnóstico bastante poco favorable. Mejor dicho, directamente desfavorable. Pero también le escucha decir que vuelva a sus tareas habituales, que haga vida normal, etcétera. Obediente, el hombre decide disfrutar lo que le resta de vida. Arma la valija, ordena pasajes al Golfo de México, roba plata de la contabilidad en negro de su empresa, roba un Jaguar, y se manda mudar.

De cómo una noche este hombre llega a caer como peludo de regalo en la granja de la muchacha, que casualmenteestá hipotecada, de cómo ambos se atienden y se enfrentan por el dinero, ella es acechada por un policía enamorado pero muy cargoso y entrometido, y a él (con la plata) lo busca un compañero de la empresa demasiado curioso y metido, y cómo ella decide ponerse un vestido, para levantárselo en el momento oportuno, por supuesto, no vamos a contar nada.

Basada en una novela corta de Claudia Schreiber muy aplaudida en su tierra, ésta es una comedia triste, a veces inquietante, otras veces romántica, acerca de los momentos que nos da la vida, la aceptación de la muerte, mucho menos terrible que el miedo a la muerte, el disfrute de los cuerpos, también el disfrute de los embutidos que la chica prepara, y en especial acerca del valor de la amistad, aparte del cambiante valor del dinero en ciertas ocasiones. Y es, con curiosa ternura, una comedia acerca del amor, inesperado, intenso, brevísimo, necesario y sin dudas eterno.

Pequeña indicación, respecto a un puñadito de escenas propias del ambiente rural: no es necesario tener un estómago fuerte. Autor, Sven Taddicken, de quien acá se estrenó, hace algún tiempo, la comedia infantil «Mi hermano, el vampiro». La fotografía, agradable, con muchos tonos de tierra y verde, es de Daniela Knapp, que acaba de hacer «Finnischer Tango».

P.S.

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