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Comprador de bronces chinos no pagará a Christie’s
Los bronces de la polémica.
Pierre Bergé, socio y pareja del fallecido diseñador Yves Saint Laurent, prometió devolver las reliquias a China si sus gobernantes se comprometían a garantizar la libertad del Tíbet y a respetar los derechos humanos. Leña al fuego para una subasta ya de por sí polémica, que 80 abogados chinos trataban de parar en los juzgados franceses. Pero el tribunal desestimó las demandas chinas, el debate arreció y para cuando el martillo puso fin a la venta de los lotes 678 y 679 en una subasta multimillonaria, monsieur Bergé podía frotarse las manos sabedor de haber facturado más de 30 millones de euros. Un pujador anónimo, vía telefónica, se había adjudicado las cabezas por nada menos que 15,7 millones de euros cada una. O eso creía Bergé.
Pero el culebrón de las cabezas zodiacales está lejos de haber tocado a su fin. Como cabía esperar, el presunto comprador resultó ser un coleccionista chino, director a su vez de una casa de subastas local. Y dice que no pagará un yuan por las cabezas que Christie's subastó en París.
Las estatuas formaban parte de una fuente-reloj en la que las horas estaban representadas por bustos de los 12 animales del zodíaco chino. En 1860, en el ocaso de la Guerra del Opio, desaparecieron junto a cientos de tesoros imperiales, durante el vergonzoso saqueo efectuado por tropas anglofrancesas que siguió a la respuesta por el asesinato de una docena de emisarios de los aliados a la corte de la dinastía Qing.
Aunque su valor artístico es discutible para los expertos, los bustos están considerados en China como una reliquia y un símbolo de las atrocidades cometidas bajo el yugo colonial.
Cinco cabezas -mono, buey, cerdo, caballo y tigre- han sido repatriadas ya, en ocasiones con ayuda de las donaciones de magnates chinos dispuestos a hacer gala de su patriotismo. Otras cinco están con paradero desconocido, aunque cabe esperar que, dada su alta rentabilidad, vayan apareciendo en los próximos años. Y las dos que completan el zodíaco habían sido adquiridas por el divo francés del diseño. El poderoso lobby de coleccionistas, conservadores y millonarios chinos, apadrinados por su gobierno, poco han podido hacer para detener la venta. Las convenciones internacionales sobre la repatriación de patrimonio cultural (Unesco 1970 o Unidroit 1995, por citar las que ha firmado China) no tienen carácter retroactivo, es decir, que no se aplican para objetos expoliados antes de la entrada en vigor del acuerdo.
Con la ley en su contra, China vio cómo los jueces franceses daban luz verde a Christie's. Tras la adjudicación que puso fin a las pujas, las cabezas aguardan ahora en algún depósito parisiense a que se dilucide su futuro.
Cai Mingchao, el presunto comprador, ha dicho que no tiene intención de atender las obligaciones adquiridas con Christie's. «Cualquier chino se habría plantado de la forma que lo hice yo», dijo el conocido coleccionista, que sirve de consultor para una fundación que aunó esfuerzos públicos y privados para recuperar las reliquias chinas. «Yo sólo estaba cumpliendo con mi obligación», señaló Cai en un breve comunicado.
La imagen de las cabezas fue tapa de la prensa china durante toda la última semana. Tras la subasta, China cargó contra Christie's, avisando que sus negocios en uno de los mercados clave del momento pueden languidecer por ahogamiento.
Agencia AP


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