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Conmoción por la salud de Chávez: se abre una compleja transición
Hugo Chávez, en su impactante aparición del sábado a la noche en la televisión venezolana. Por primera vez habló claramente de que la enfermedad que padece podría obligarlo a dejar el poder.
Desde temprano, centenares de seguidores realizaron ayer demostraciones de apoyo en las principales plazas de Venezuela, a sólo dos meses de que el popular Chávez ganara con contundencia las presidenciales para extender su mandato a casi dos décadas.
Durante sus más de trece años en el poder, Chávez construyó una «revolución socialista» sobre la base de su carismática figura, despertando amor en los pobres y recelo en los ricos. Pero el sábado sorprendió a todos por igual en una cadena nacional, designando por primera vez al sucesor en su proyecto.
«Es necesario someterme a una nueva intervención en los próximos días», sostuvo Chávez, de 58 años, confesando la intensidad de sus dolores y la urgencia del cuadro. Y pidió a los venezolanos que si no pudiera seguir al frente del país y se convocaran a elecciones, votaran por el vicepresidente y canciller, Nicolás Maduro, quien gobernará durante su ausencia.
«Con el favor de Dios, como en las ocasiones anteriores, saldremos victoriosos, tengo plena fe en ello», dijo Chávez el sábado en una dramática aparición, en la que besó el crucifijo que carga como amuleto desde un breve golpe de Estado en su contra en 2002.
Con la reaparición de la enfermedad, de la que el mandatario se había declarado curado antes de vencer en las elecciones del 7 de octubre para prolongar su mandato hasta 2019, los médicos le recomendaron una operación lo antes posible.
En una sesión repleta de voces quebradas, abrazos entre los seguidores del mandatario y peticiones de detalles de parte de los opositores, la Asamblea Nacional aprobó ayer por unanimidad que Chávez se ausente del país por más de cinco días sin aclarar la fecha de su regreso.
«Comandante váyase a Cuba que este pueblo lo quiere», dijo Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea y uno de los hombres más cercanos al mandatario. Si Chávez no pudiera retomar sus actividades, dejaría a Venezuela, un país centralizado y presidencialista al extremo, sumida en una complicada transición con riesgos de inestabilidad política.
Aunque sus aliados no tienen su carisma ni habilidad política, Maduro es visto con buenos ojos por los chavistas gracias a su pasado humilde de chofer de autobús y sus formas afables de comunicar sus ideas. Pero el chavismo es una amalgama heterogénea de militares, izquierdistas, empresarios, ideólogos y pragmáticos cuyo único punto convergente es Chávez.
Hasta el momento, no se ha revelado el tipo de cáncer que padece el mandatario, sólo que se ubica en la zona pélvica. El líder socialista ha estado recibiendo tratamiento médico en La Habana, donde se ve beneficiado por el hermetismo que le brindan sus aliados Raúl y Fidel Castro.
Líderes opositores han sugerido convocar una junta médica para determinar si el presidente está capacitado para seguir gobernando, una prerrogativa dispuesta en la carta magna. Según la Constitución, Venezuela debería ir a una elección en 30 días si Chávez no lograra asumir su nuevo período, que inicia el 10 de enero de 2013, o si se viera obligado a dejar la presidencia en los primeros cuatro años de su nuevo mandato (ver aparte).
En este nuevo escenario, sin la popularidad de Chávez para conquistar votos, la oposición luce en mejor posición, después de haber obtenido 6,5 millones de sufragios en las últimas elecciones con el exgobernador del estado de Miranda, Henrique Capriles, como su rostro. Las últimas encuestas disponibles muestran que Capriles es más popular que cualquier sucesor de Chávez y que ganaría en unas eventuales presidenciales. Pero la oposición durante mucho tiempo se ha mantenido unida sólo por el deseo de derrotar a Chávez, y sin su eterno rival podría haber una descomposición.
Para Capriles el reto puede ser más inmediato, ya que su posición como referente antichavista podría verse comprometida si vuelve a perder en las elecciones estaduales del próximo domingo 16, cuando intentará volver al poder en Miranda enfrentando al chavista Elías Jaua, una de las figuras más poderosas del oficialismo.
En el chavismo, el panorama es también complejo. Durante las anteriores ausencias de Chávez en Cuba los rumores sobre fracturas no se hicieron esperar, por eso el propio Chávez pidió «unidad, unidad y más unidad».
La nueva ausencia de Chávez se produce una semana antes de las elecciones regionales, donde el oficialismo volverá a medirse con la oposición, esta vez sin la figura del «Comandante» para impulsar las candidaturas de sus aliados.
A nivel regional, un eventual ocaso de Chávez podría complicar a gobiernos izquierdistas que dependen de la asistencia derivada de la renta petrolera venezolana, como Cuba, Nicaragua, Bolivia, Ecuador y algunos países caribeños.
«Hugo Chávez venció tantas batallas: ideológicas, económicas, batallas electorales y esta nueva batalla por la vida será también vencida, como tantas veces», dijo su amigo, el presidente boliviano Evo Morales, desde España, donde participa de una visita oficial.
Los seguidores de Chávez intentaban darle ánimos también a través de mensajes de Twitter y comunicados.
Desde la oposición algunos líderes le desearon lo mejor al mandatario, pero no desaprovecharon la oportunidad para criticar el oscuro manejo gubernamental de la enfermedad. «Humanamente le deseamos lo mejor. Lo que yo llamaría la atención es a la poca transparencia como esto se ha manejado. El presidente inscribió su candidatura y dijo que estaba curado. Esto se ha manejado de una manera muy irresponsable y poco transparente», dijo el diputado Julio Borges.
Agencias Reuters, AFP, DPA, ANSA y EFE, y Ámbito Financiero.


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