13 de septiembre 2011 - 00:00

Corrida francesa: bancos caen un 12%

París - Los bancos franceses tuvieron un día aciago ayer, pese a los anuncios de la Société Générale, las declaraciones del gobernador del Banco de Francia y el llamado de BNP Paribas a relativizar una eventual degradación de la agencia calificadora Moodys. Al cierre de la jornada, Société Générale perdió un 10,75%; BNP Paribas, un 12,35%; y Crédit Agricole, un 10,64%. «El crac de valores bancarios continúa», resumió un analista del sector, que pidió el anonimato.

Los Credit Default Swaps (CDS), seguros contra el impago de préstamos, alcanzaban niveles récord para estos tres bancos. La sangría de ayer se vio alimentada por el rumor de que Moodys degradaría pronto la calificación de la deuda de estos tres grandes bancos. La agencia amenazó con hacerlo hace tres meses, y se espera que se pronuncie este mes. La inquietud de fondo es la exposición de estas instituciones a la deuda pública de naciones como Italia o Grecia, país cuyo «default ordenado» ya no descarta el Gobierno alemán.

«Grecia es muy pequeña; lo que da miedo es el contagio de la crisis a Italia, donde los bancos franceses tienen grandes cantidades de deuda. Han prestado mucho a las empresas», estimó un analista del sector.

Société Générale, blanco habitual de rumores desde hace más de un mes, hizo un gran esfuerzo para tranquilizar los ánimos. Antes de la apertura de la sesión, la entidad anunció un recorte «significativo» de personal en varios países y una aceleración de la venta de activos depreciados obtenidos antes de la crisis financiera. El banco restó importancia a su vulnerabilidad a la crisis de la deuda en la eurozona.

Al 9 de septiembre, su exposición a los títulos de los cinco países considerados más frágiles (Grecia, Irlanda, España, Portugal e Italia) no superaba los 4.300 millones de euros. Los anuncios no tuvieron mucho efecto sobre la acción de la Société Générale, que ha perdido el 61% de su valor desde el 1 de enero. BNP Paribas también quiso enviar un mensaje de calma, y dijo que aunque Moodys degrade la calificación de su deuda, seguirá siendo uno de los bancos mejor calificados del mundo.

Las autoridades francesas se esforzaron en echar un cable a los principales bancos del país. El gobernador del Banco de Francia, Christian Noyer, aseguró que «pase lo que pase en Grecia y, por tanto, sean cuales sean las provisiones que se necesiten, los bancos franceses tienen recursos para hacer frente». «Los bancos franceses no tienen problemas ni de liquidez ni de solvencia», insistió.

El ministro de Finanzas, François Baroin, se hizo eco de estas palabras, asegurando que las entidades de crédito del país pueden afrontar cualquier escenario en Grecia. Sin embargo, esta sucesión de llamamientos no logró contrarrestar la acumulación de malas noticias que llegan desde hace un mes.

Primero, fueron los temores a un contagio de la crisis griega. A esto se añadieron las inquietudes sobre el acceso de los bancos europeos a la financiación en dólares, y el espectro de una ralentización económica.

Según el economista francés Gunther Capelle-Blancard, director adjunto del CEPII (Centro de Estudios Prospectivos y de Informaciones Internacionales) y profesor en la Sorbona, el eventual anuncio de un aumento de capital podría, sin embargo, «provocar pánico»

Agencia AFP

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