7 de septiembre 2011 - 00:00

Cupones bursátiles

El Dow Jones no estuvo -por amargo recordatorio del Día del Trabajador, justamente con los últimos datos conocidos-, Europa quedó bajo las aguas vendedoras, el oficialismo alemán se ve contra las cuerdas y perdiendo elecciones. ¿Algo más?... Sí, los pintorescos italianos que, a través de un alto funcionario, quieren que se emitan «eurobonos» ya mismo. Cosa de que los dislates de algunas administraciones se «socialicen» y repartan en toda la comunidad.

¿Algo más todavía?, sí, hubo más disparates subiendo a escena: como la noticia de que «La Casa Blanca demanda a grandes bancos por la burbuja inmobiliaria...». Juicios por unos u$s 20.000 millones -se dice- y por «falsear la calidad de las hipotecas que ofrecían a sus clientes». ¿Alguien le habrá dicho a Obama que todo esto pasó hace unos cuatro años ya, que tal arremetida contra los bancos debió haber sido inmediata?

Pero es lo más grotesco de todo, porque es donde se recrea el absurdo de ver a la causa siguiendo a los efectos (el viejo chiste al respecto se refiere al caso donde un médico asiste al cortejo de entierro de uno de sus pacientes). Lo malo es que esto no es un chiste, pero encaja perfectamente en la figura: ir contra los bancos después que les dieron miles de millones de dólares para salvarlos (y después dejando que los señores banqueros -y bribones- se votaran nuevos «bonus» por sus gestiones en las entidades).

Lo cierto es que el lunes -y donde el Dow no estuvo- el pasado nos indicaba que sería rueda donde muy poco pasara, anodina, aburrida, con escaso ritmo, sin forzar la dirección de los índices.

Pero para completar la imagen donde han saltado los tornillos, los resortes, los engranajes del mundo y de los mercados fue un lunes terrible en las bajas europeas, con inmediata propagación a todos los participantes de las demás regiones.

Un Merval con solamente 3 alzas, con caída del 3 por ciento en su marca final, que realizó $ 21 millones de efectivo. Y aunque parezca ridículo decirlo, fue mucho. Porque un par de ruedas atrás, con todo el circuito completo y Wall Street presente, ya había caído en tal monto negociado. Si aquello fue muy poco, lo del lunes fue demasiado y con otra jornada donde todo lo que se tiraba en venta caía en un vacío hasta hallar «tomador» bastante abajo.

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