9 de septiembre 2011 - 00:00

Cupones bursátiles

Si algo hay que reconocerle al ejercicio 2011, que tan vapuleados tiene a los índices del mercado, es que no nos deja de sorprender. Pocos años recientes han mostrado causas, hechos, novedades, versiones, disparates, en tal cantidad como en estos poco más de ocho meses.

Y cuando el operador, o el simple analista y observador, supone que ya nada puede ser una sorpresa -solamente reiteraciones de cuestiones vistas- aparece algún giro novedoso para seguir anotando en el «libro de bitácora» del mercado. Que, además, puede provenir desde cualquier ángulo y actividad humana, con onda expansiva que siempre termina por dejarle alguna nueva «esquirla» a la Bolsa.

De esta misma semana que hoy finaliza se ha visto un doble protagonismo desde el mismo origen. Y que así como se disfrazó de gran villano, un par de ruedas más tarde asumió el rol de salvador de los demás.

Suponemos que el lector ya advirtió que nos referimos a la «eurozona» y ese polvorín, repleto de problemas explosivos. En la fecha inicial, donde el Dow se salvó por un feriado tragicómico (festejar el Día del Trabajador justo ahora), a los de la comunidad del «euro» los tapaba el agua, dispersando malos saldos hacia todos los otros.

Era de temer la apertura del martes, cuando se veía un derrumbe sin remedio aparente. Pero sucesión que el miércoles -a raíz de que en Alemania le autorizaron a Merkel acudir al rescate de los sumergidos- la misma «eurozona» resultó e factor rebosante para que en todo el mundo se dieran un baño alcista, un rebote muy pronunciado. Probablemente se adelgacen euforias una vez que se conozcan condiciones y a sabiendas de que no es Alemania un generoso hacedor de salvatajes, si es que ven complicada su propia situación futura.

Pero la postal de la semana quedó completada en tales tres ruedas, donde el «asesino» de índices pasó a resultar el «muchachito» de la película. Ahora, solamente hay que aguardar por otra aparición sorprendente, acaso desde algún punto inimaginable (puede ser desde lo financiero, lo económico, lo político, lo social, hasta lo bélico).

El simple «espejo» bursátil solamente puede nacer y morir dentro de una misma rueda. Lo siguiente es volver a nacer, otra vida, otro saldo. Vivir como una simple mariposa, colorida y breve...

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