12 de septiembre 2011 - 00:00

Cupones bursátiles

En el siguiente repaso por cómo están los competidores bursátiles en el Gran Prix de 2011, la novedad del cambio de puestos no resultó agradable para nuestro Merval, que al inicio del viernes, todavía sin recorrer el último día, pasó a resultar el vagón de cola en el listado de los referentes mundiales habituales. Lugar que en buena parte del trayecto le correspondió al Bovespa de San Pablo, ahora no recompuesto, pero logrando salir del fondo de la nómina. Lo dicho, al amanecer del viernes, Merval acusaba negativo de 2011 en un 19,6 por ciento, en tanto el indicador de Brasil decreció el 18,85 por ciento. Y para ganarle también al índice «CAC 40» -de Francia- que acumulaba el 18,9 por ciento, siguiendo al Merval. (Si se incorporan los resultados del viernes, la distancia se abrevió con el Bovespa, porque ellos cayeron un 3,2 por ciento y nosotros el 2,8 por ciento). Y el que lidera la competencia, por menos bajista, con la rueda del viernes la amplió nuevamente a zona de un 5 por ciento (el Dow Jones, villano original de esta depresión que se sufre, pero el menos perjudicado).

Tanto el indicador mexicano, como el de Londres son los que mejor se defendieron hasta aquí, sin pasar de un 10 por ciento hasta finales de la pasada semana.

Con filoso humor, el peruano «Sofocleto» -así firmaba sus «sinlogismos»- nos decía que: «El problema no es que el hombre descienda del mono, es que sigue descendiendo...». Muy apropiado para el mundo en que hoy vivimos, sin dudas. Y algo parecido surge al considerar el deterioro de las Bolsas, hasta lo que ya sabemos. No es el real problema, sino que el contexto se hace más alarmante, como para seguir descendiendo.

Ruedas de circuito cerrado, con tal ciclo de vida -tipo libélula-, que pueden mostrar rebotes -algunos notorios-, pero que cada vez seducen menos a operadores que a la cautela y la desconfianza, le agregaron el escepticismo de desmenuzar, hasta el «caracú», hasta las que tienen apariencia de señales buenas.

Territorio global donde la raza de «los bajistas» lo invadió todo. Y se sabe que, para tal raza, nunca nada es demasiado bajo. Construir es mucho más difícil y trabajoso que destruir todo un ciclo, o una tendencia bursátil. Y no gusta mucho tomar el «pico y la pala», cuando se vivió en la abundancia. (Por eso es difícil, para Obama, inyectarlo).

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