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Cupones bursátiles
Tanto el indicador mexicano, como el de Londres son los que mejor se defendieron hasta aquí, sin pasar de un 10 por ciento hasta finales de la pasada semana.
Con filoso humor, el peruano «Sofocleto» -así firmaba sus «sinlogismos»- nos decía que: «El problema no es que el hombre descienda del mono, es que sigue descendiendo...». Muy apropiado para el mundo en que hoy vivimos, sin dudas. Y algo parecido surge al considerar el deterioro de las Bolsas, hasta lo que ya sabemos. No es el real problema, sino que el contexto se hace más alarmante, como para seguir descendiendo.
Ruedas de circuito cerrado, con tal ciclo de vida -tipo libélula-, que pueden mostrar rebotes -algunos notorios-, pero que cada vez seducen menos a operadores que a la cautela y la desconfianza, le agregaron el escepticismo de desmenuzar, hasta el «caracú», hasta las que tienen apariencia de señales buenas.
Territorio global donde la raza de «los bajistas» lo invadió todo. Y se sabe que, para tal raza, nunca nada es demasiado bajo. Construir es mucho más difícil y trabajoso que destruir todo un ciclo, o una tendencia bursátil. Y no gusta mucho tomar el «pico y la pala», cuando se vivió en la abundancia. (Por eso es difícil, para Obama, inyectarlo).


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