13 de septiembre 2011 - 00:00

Cupones bursátiles

Dentro de la lógica tristeza que invade a todos dentro de la actividad bursátil, solamente queda el magro «consuelo» de seguir viendo que cuando se desea semblantear el estado de las economías en el mundo los índices de Bolsa resultan el símbolo ineludible, el termómetro que no pierde su vigencia. En todo tipo de medio de comunicación, los saldos que quedaron de los indicadores de Bolsa son los que activan los títulos del día, tanto para seguir marcando la pendiente bajista, como cuando alguna señal de mejoría y derivada de alguna del contexto.

Que el oyente o lector común no repare en ello no tiene nada de extraño. Pero, bien harían en prestarle atención en un medio como el nuestro. Y donde los gobernantes de turno -por décadas- no le prestan la menor atención al sistema bursátil. ¿Cómo es que se sigue sosteniendo su importancia en todo el mundo, por encima de otros activos de referencia? ¿Por qué se van comentarios dramáticos, el informar acerca de fuertes caídas en toda Europa, obviamente en el Dow Jones, inclusive en mercados menores, como los de nuestra región?

Instrumentos

El nivel del dólar interesa, el oro llama la atención, los temas de interés se comentan, pero las subas y bajas en los centros bursátiles son los que prometen actitudes de gobernantes, o de ciudadanos en todos los países. De allí que desde siempre los funcionarios hayan intentado instrumentos, o intervenciones directas para poder maniatar los cursos naturales que siguen los precios, los índices, avalados por el volumen de negocios «a la vista».

Desde mucho tiempo se ha establecido que la figura de la «competencia perfecta» resulta más de orden teórico -virtual- que posible de verse en la práctica. Pero, también quedó fijado que el único mercado que se aproxima a ella es el bursátil. Convergiendo los participantes en «oferta pública y libre» -en tiempo real- y despojada de recursos adicionales (a no ser, las tales intervenciones oficiales, insensatas, perjudiciales).

Sería bueno mostrar a los que tienen que ver con el sistema, con poder de decisión, esas primeras planas y largas notas a diario donde la Bolsa ocupa el centro de la escena y los demás activos son sólo acompañamientos de aquello que derivó de quien sigue siendo «la reina»: la Bolsa.

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