14 de septiembre 2011 - 00:00

Cupones bursátiles

Dejó para pensar la rueda del lunes, más allá de comprobar que se trataba de rueda «cantada» -en cuanto a que el volcán europeo lanzaría lava y cenizas hacia todas partes- y que parte de lo previsible se cumpliera.

No todo, porque quizás no estaba en los planes que pudiera escurrirse el Dow Jones del «efecto mariposa» proveniente de Atenas. Y así resultó, con los europeos pasando otro duro precio a los peligros en ciernes y con los del continente americano sacando saldos mucho más benignos. A tal punto, que el Dow hasta quedó con aumentos en el día, mientras el Bovespa caía apenas un 0,5%. Lo que dejó para pensar fue un participante, que se acopló en el supuesto flanco equivocado: el Merval argentino. Decíamos en el comentario sobre el día que nuestro índice se había «disfrazado» de europeo, sin nada que ver con las señales que le llegaron de su propia región. Una baja del 2,4%, y subiendo negocios a zona de los $ 51 millones efectivos, correspondía mucho más a ser participante de Europa y no americano.

Dejó paño para cortar, para comentaristas -como nosotros- y tal vez mucho más para operadores e inversores. En relación con hacerse la pregunta sobre si no es que tenemos el «virus» bajista incorporado, más allá de que lo más cómodo es echar culpas a lo foráneo y resolver el dilema de cada nueva jornada: con igual argumento. Ese mismo «virus» de un instinto de conservación, surgido en nuestras propias entrañas y que ha visto una inusual demanda de dólares en plaza. Como si el consumo de activos de todo tipo hubiera mutado a una corriente de «ahorro» -palabra santa, que no se utiliza- y yendo hacia activos que significan simple «atesoramiento» frente a supuestas inclemencias por soportar.

Apenas una leve señal, a la que habrá que seguir en días posteriores, pero no debe dejarse de lado el comportamiento extraño del lunes en nuestro índice, que copió a los peores y no a los más resistentes.

Nos sentimos como muy alejados de los problemas de los principales países, no parecen verse peligros tan serios -más allá de la corrosión inflacionaria- como para que el Merval tuviera que plegarse a la debacle europea del lunes, saliendo de marco respecto de sus referentes próximos. Y el volumen... El total de órdenes cuando los precios bajan, que denotan debilidad acentuada y que -hasta hace poco- no se percibía.

Las aguas siguen muy turbias, pero hubo agregados domésticos que las hacen todavía más oscuras. Después del dólar, moneda en efectivo, lo más líquido son los títulos bursátiles. Y hay corriente «de salida». Preocupa.

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