10 de octubre 2011 - 00:00

Cupones bursátiles

Por estos tiempos, en plena zona de sufrimiento intenso, aparecen voces que se dedican a «explicar» el porqué de un indicador de Argentina -en acciones- que se ubica al tope del «ranking»... de los más contusos de 2011.

Por supuesto, ninguno menciona que desde el confín de la historia de las Bolsas la presente resulta una temporada de compras antes que de ventas. De mínima, de mantener posiciones y buscando purificarlas haciendo prevalecer el concepto de «valor» de las especies antes que los «precios». Hemos leído en periódico semanal que -según los «traiders»- la ausencia de inversores institucionales, como los «Fondos Pensión», han generado la falta de sustento. Y que ahora la Anses no participa y dejó las acciones «a la deriva». En ambos casos disentimos. En el primero porque la actuación de las «AFJP» resultó de casi ninguna ayuda al sistema, gestionadas de modo muy mediocre sin que cumplieran con el rol que se invocaba como de efecto esencial, para darle cuerpo al mercado. Y en lo segundo, dudamos que la cartera oficial no participa en segmento acciones queriendo hacer variar la tendencia y que -justamente- debían provenir de una cartera poderosa. Otra opinión dice que cae más que otros mercados pero así como en zona positivas «sube menos». En tal apreciación se olvida que en últimos meses de 2010 la Bolsa de Buenos Aires deparó a sus inversores prácticamente un 50% de utilidad (en dólares), siendo la gran estrella de finales ejercicio anterior.

A todo esto tampoco debe olvidarse que el Bovespa brasileño ya venía de un pésimo 2010 -a pérdida-, sumado a estos meses que corren y que no la tienen tan lejos del Merval, resultando una pérdida acumulativa de un año y más de nueve meses consecutivos.

Es una zona del ciclo donde hasta los que aparecen como los más «valientes» en operar se van viendo cobijados en una actitud que está lejos de querer hacer posiciones. Inclusive es probable que más allá de los dichos sobre el todo está «barato», tomen camino a la salida. Y en tal caso la «aversión al riesgo» actúa intensamente, es difícil de vencer, tanto como para reproducir viejas bromas. Como la que cuenta que caminan por la calle dos señores... de pronto uno se detiene, diciendo: «Esperá, esperá, mirá en la vereda: hay un paquete de acciones tirado...». Y el otro le responde: «Dejalo. Si dicen que el mercado es eficiente, seguro que esos títulos son falsos»...

Dejá tu comentario