21 de octubre 2011 - 00:00

Cupones bursátiles

De una semana que resultó de lo mejor del año -la anterior-, donde todos extrajeron buenos frutos y nuestro Merval rozó un increíble 17 por ciento. De un período donde se encontró una suba armoniosa, solamente con matices diferentes en cada Bolsa, pasamos a un desbande de la semana actual y con divisiones muy notorias en el caminar de las regiones. En tal caso, apartándose del espíritu de caravana apretada -nos gusta más de «manada», que se abre paso compacta-, para fijar en sus indicadores referencias puntuales de cada zona.

Una verdadera «dispersión» de la nómina bursátil, donde establecen claramente las señales Europa y Wall Street, trasladando las mismas a sus recintos «satélite». Por lo que se vino viendo, asociados de modo evidente San Pablo y Buenos Aires a lo que emanó desde Nueva York. También podría considerarse como el seguimiento astuto, acomodaticio, de los más débiles buscando inscribirse en la huella de los ganadores de turno. Que si las señales varían de punto de referencia -en lo positivo- bien podríamos ver a los del Mercosur expresar motivaciones provenientes de los europeos con tal de no rodar nuevamente.

Remolinos

Una tendencia que muestra tantos «remolinos» inesperados como los tramos traicioneros de los ríos, bien puede «chuparse» al operador más pintado.

La mira corta es la única vigente, más allá es imposible alcanzar a proyectar un probable panorama que nos aguarde. Y esto no es simple deducción de un «escriba», o de un analista bursátil, sino que las máximas autoridades de los países en pugna se encargan de remarcar que no habrá soluciones valederas en lo inmediato. Con ello, la traducción a los operadores es la de navegar como se pueda dentro de las aguas desconocidas. Pueden en cierto momento -como Colón- suponer que están rumbo a «las Indias» y teminar en tierra virgen.

Toda la «guarnición» que, día tras día, se acopla al menú principal, para justificarlo, carece de validez para poder tomarse de ello como arista confiable.

Otras veces se observa que lo mismo que servía para la baja, después adornado se utiliza para el repunte. Pocas veces, como hoy, el inversor es él y sus circunstancias. (Sólo se puede desearle suerte...).

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