24 de octubre 2011 - 00:00

Cupones bursátiles

Hemos leído que en los mercados principales, Estados Unidos y Europa, la preocupación por las operaciones con computadoras «de alta velocidad» ha llegado al punto de buscar ponerle límites, castigos, por los daños que se vienen produciendo. Y mucho más en el futuro, a medida que la sofisticada tecnología -en manos de verdaderos tahures- produzca devastación. Algunas multas se han aplicado, al comprobarse que desde ciertos centros que utilizan la informática avanzada no se conforman con tener una evidente «ventaja de juego», sobre el común de los paticipantes sino que instrumentan estrategias de enviar miles de órdenes en una dirección, para crear notoria inducción en tal sentido.

Y de inmediato dan la orden de cancelar. Este último, claramente resulta una figura indeseable de «manipulación» y que bien puede estar a la altura del desvío de la «información confidencial». Es inducir a variar la opinión y actitud de otros competidores utilizando una estratagema de perfil delictivo. Una muestra de cómo utilizar la alta tecnología para fines deleznables.

Primero recordamos que los bribones de Goldman Sachs habían sido investigados por haber creado un «peaje» entre compradores y vendedores donde en milésima de segundo se colocaban en el medio de la transacción en marcha, extrayendo pequeñas diferencias que en los miles de operaciones acumulaban fortuna para la compañía.

Pero en el mundo de hoy los organismos y autoridades están siempre dando vueltas, sin llevar adelante una presentación tenaz de herramientas que se utilizan para el mal. Y en tal caso, vulnerando totalmente la visión más pura y clásica del mercado bursátil: ser el sistema que más se aproxima a la «competencia perfecta» -que, como tal, es una utopía- por estar todos en las mismas condiciones ofertando en tiempo real. Con lo que vienen sucediendo y seguramente expandido en el gran tablero global se han creado categorías de inversores.

De la primera (ellos, ahora), de segunda (los que no tienen a disposición herramientas tales). Y también de tercera, los que están claramente vulnerados en su buena fe, sometidos a una telaraña tejida a través de la informática y sus avances. Por todo lo conocido en superficie más cuestiones como la mencionada es que da mucho para temer que los desvíos originando la crisis global vayan a tener soluciones de fondo. Dejar que intervengan competidores desleales es una pésima imagen para el sistema. Mucho más cuando no se lo corrige drásticamente. Y no lo hacen.

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