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Cupones bursátiles
En especial -por lógica- para el ambiente de Wall Street y que es el que más se ve propenso a la «urticaria» de los operadores, cuando están por pisar un período histórico que más de una vez ha resultado cementerio de las tendencias. Comenzando por el Dow, en consecuencia, si se le agrega lo del lunes está ya con beneficios superiores al 9% en octubre. Y con ello vuelve a resultar el único indicador bursátil que posee cuenta favorable en 2011. Los demás también presentan buenas diferencias mensuales en su gran mayoría. Salvo los casos de Shanghái y el Nikkei japonés (aunque los chinos pudieron ya salvar el negativo, con el saldo del lunes, del 2,3%). Lo mejor luce en el Merval, si bien como resultado de una semana excepcional -la del feriado largo, con cuatro ruedas- y donde había logrado casi un 17% de rendimiento, lavando en tal furibundo avance todo lo perdido en septiembre. Después, una serie de altibajos, donde la recomposición del lunes lo colocó nuevamente en tal nivel de ganancia. Y el único mercado de octubre en mostrar renta de dos dígitos. Al quedarse relegado el Bovespa -más, o
menos, a la mitad del índice local-, la lucha en la cumbre por ver quién es el índice más perjudicando de 2011 -triste podio- se ha hecho encarnizada. San Pablo y Buenos Aires están disputando «cabeza a cabeza» el indeseado título de ser «el peor del año, en torno a un 18%, a un 20% para ambos. Tercero viene Shanghái, muy parejo con el descenso de la Bolsa de París. Antes del lunes estaban cayendo en 2011 cerca de un 17%, ahora -con lo del lunes- más abreviado.
En nuestra Bolsa -acaso suceda lo mismo en otros centros- se percibe que fluye más dinero en giro, a medida que se vino internando en octubre. Ya no es una postal extraña ver consumir volumen de sesenta a setenta millones de efectivo, en acciones. Y cuando en varios períodos del año, el promedio por rueda no pasaba de los $ 40 millones. La mejor señal que pudo visualizarse (al margen de los precios que se mueven, al compás de siempre muy livianos argumentos). Importa mucho más que el capital de riesgo se reinstale, porque permite la asimilación plena de ventas y deja fuerzas para la mejoría. Hay que orar porque el ritmo se sostenga. Oremos...


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