31 de octubre 2011 - 00:00

Cupones bursátiles

Tres indicadores se habían aunado para la definición semanal, el Bovespa, el Merval y el «CAC 40» (francés), para resolver en zona del 10% quién podría resultar el más favorecido en el período. Sin embargo, ya dentro del compendio de octubre, una sola labor empalideció a los demás de la nómina bursátil: el Merval argentino que, con su 22% de utilidad puso grandes diferencias respecto de sus competidores. Desde lejos, con poco más del 13%, lo seguía el índice de San Pablo y convirtiendo a la zona del Mercosur en el polo de mayores beneficios para las carteras. Después, el indicador de París en marca del 13% y otros tres muy apretados en el trencito del 11%. El índice chileno, el Dow y el indicador de la Bolsa de Londres. Nadie se quedó sin su signo positivo en octubre, siendo los más humildes los que reflejan a las Bolsas de China y Japón, en turno del 2,5% al 3% solamente. Pero... 2011 es otra historia, todavía se deben sufrir las ruinosas sumas negativas de arrastre. Como para que el Merval esté con pérdidas rondando el 15%, el Bovespa y su 14,5% muy cerca de ello, después la Bolsa de China perdiendo en el año más del 13%. Y el único índice que se coloca ganador en estos diez meses es el Dow Jones, en nivel del 5,5% arriba. Claramente octubre ahuyentó «fantasmas» malos y dio cabida a los benefactores. Así como a lo que más había perjudicado la tendencia de estos meses, Merval y Bovespa, fueron las figuras principales del repunte a lo largo del mes. Conjunto de recintos que han podido podar los gruesos negativos, por más que a falta de solamente dos etapas mensuales, todos los mercados sigan revistando del lado contrario a la salud de las carteras.

La visión corta, el mes, ha sido de un espectacular mejoramiento para los activos de riesgo. La mira extendida sigue condenando a lo bursátil accionario, como un activo depresivo en 2011.

Repasando los rindes mensuales, inclusive tomando tramos parciales, cortos, impone de una realidad que siempre se confirma. Solamente la Bolsa es capaz de «noquear» a los operadores, para después ir a reanimarlos con disparadas furibundas y que vencen a cualquier otro activo. Lástima que todo esto no trasciende ya los muros del edificio donde se transa. Y el gran público camina en pos de dólares, o colocaciones a pérdida.

Bienvenido sea el rebote tan marcado, porque en el sistema hay muchos heridos y contusos. Y más de uno, que ya fue «finado». La Bolsa, siempre viva.

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