19 de diciembre 2011 - 00:00

De Buenos Aires al país: jóvenes músicos en gira

Sabrina Cirera, ganadora en la categoría de canto lírico en la última Bienal de Festivales Musicales.
Sabrina Cirera, ganadora en la categoría de canto lírico en la última Bienal de Festivales Musicales.
El 2011 deja para ellos una gran satisfacción, y el 2012 se les presenta pleno de expectativas y proyectos. Se trata de los cuatro músicos argentinos (con edades que van de los 19 a los 32 años) que resultaron ganadores de la última edición del concurso Bienal Juvenil Shell-Festivales Musicales, certamen que se celebra desde hace 20 años, y entre cuyos ganadores anteriores se cuentan los ya consagrados Verónica Cangemi, Ingrid Fliter y Horacio Lavandera. El premio posibilitará a Tomás Alegre (primer premio de Piano), Ana Cho y José Araujo (vencedores de la categoría Música de Cámara) y la soprano Sabrina Cirera (primer premio de Canto) recorrer la Argentina con distintas presentaciones organizadas por Festivales Musicales. Dialogamos con ellos:

Periodista.: ¿Qué posibilidades se abren a partir de este premio?

Ana Cho: Siempre tuve muchas ganas de visitar las distintas provincias de la Argentina, llevando como regalo la música a esos rincones, y por medio de este premio podré empezar a realizar este proyecto personal.

José Araujo: Nos da la oportunidad de establecernos en el gran circuito argentino de música de cámara, como ha sido el caso de muchos ganadores anteriores, y también nos brinda un importante respaldo para presentar nuestro trabajo en el exterior.

Sabrina Cirera: Muchas, siempre es de gran importancia un logro así, no solo por la exposición y la posibilidad de hacerse conocer sino porque demuestra la capacidad que uno tiene y eso abre muchas puertas.

Tomás Alegre: Se abren muchísimas posibilidades de hacer recitales y conciertos por el interior del país, además de que es uno de los concursos más importantes a nivel nacional.

P.: ¿Quiénes son sus ejemplos a seguir, dentro o fuera del arte?

A. C.: Bach, mis padres y mi maestra, Marìa Teresa Criscuolo.

J.A.: Todo aquel que aporte un cambio o movimiento constructivo y positivo en su entorno, alimentando el desarrollo de todas las facetas del ser humano, estimulando el deseo de vivir a todos los que los rodean.

S.C.: El mío es Renée Fleming, que tuvo que luchar muchísimo en todo sentido, vocalmente tenía muchas dificultades y además su familia era bastante humilde, pero demostró que con sacrificio y convicción se puede lograr todo, y eso me parece inspirador.

T.A.: Los grandes pianistas argentinos que han triunfado en el mundo como Nelson Goerner, Martha Argerich, Daniel Baremboim, son mis ejemplos a seguir en el arte y a quienes admiro mucho.

P.: ¿Cómo decidieron su vocación?

J.A.: A los 9 escuché por curiosidad un cassette con la «Toccata y fuga en re menor» de Bach que me causo un deslumbramiento absoluto e inmediatamente me hizo sentir que eso era lo que más quería hacer por sobre todas las cosas.

S.C.: Cuando estaba en el colegio tuve que elegir un taller obligatorio y como no quería llevarme trabajo extra a casa decidí entrar al coro, ahí la directora Elina Hernández pensó que yo tenía posibilidades, me preparó para entrar al conservatorio y aquí estoy.

A. C.: Por medio de la educación musical que me brindó mi madre, a la cual le siguió la persistencia de mi maestra que hasta me llevó a vencer el dolor de mi muñeca. El recital brindado en Buenos Aires en el 2002 por el alemán Markus Becker me hizo decidir definitivamente por esta vocación.

T.A.: Mi padre me transmitió la pasión por la música, él me enseñó a tocar y a leer música y con mi profesora Susana Kasakoff desarrollé mi técnica. Cuando empecé con esta carrera, yo no tenía conciencia en ese momento y solo tenía 12 años cuando debuté profesionalmente en el Gran Rex.

P.: ¿Es imprescindible que un artista argentino complete su formación en el exterior?

J.A.: Creo que es muy necesario, no sólo porque es muy importante formarse en el mejor nivel internacional de cada instrumento, lo cual muchas veces implica salir del país, sino también porque un músico de alto nivel tiene que poder tener una visión lo mas amplia posible de las culturas madres de la música que interpreta y de las culturas vivas actuales para poder interactuar en un mundo tan comunicado como en el que vivimos hoy.

S. C.: No desde el punto de vista académico pero si desde el punto de vista del curriculum, a la hora de presentarse para una audición o trabajo la realidad es que tienen más posibilidades aquellos que pasaron por Europa (aunque no necesariamente canten mejor) que los que todavía no tuvimos esa posibilidad, a nosotros nos cuesta todo mucho más.

T. A.: Es importante absorber conocimientos en Europa o Estados Unidos; yo tuve la posibilidad de estudiar con Nelson Goerner, Alan Weiss, Daniel Rivera, Edith Fischer y otros, y eso me permitió profundizar mi desarrollo, y el año que viene continuaré con mi formación en el Conservatorio de Ginebra en la cátedra de Goerner.

A. C.: Creo que sí. Los mùsicos argentinos tenemos facilidad para absorber las distintas culturas musicales, y eso es una gran ventaja. El aprender y aprehender de cerca esas culturas junto a sus músicas serìa lo ideal para aprovechar al màximo la ventaja que tenemos.

Entrevista de Margarita Pollini

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