Acostumbrados a más de 30 años de hegemonía de la interpretación tradicionalista del catolicismo, ayer repercutieron en las redes sociales mensajes de conservadores que afirmaban que el Pontífice "diluye la doctrina" o "confunde las aguas". En esos escritos algunos le exigían incluso que pensara "en la salvación, no en la política".
Se trata de una minoría -Francisco es popular o muy popular entre la gran mayoría de los católicos-, abatida y desconcertada. Hasta hace menos de tres años, cuando renunció Benedicto XVI, y durante tres décadas ese sector había sido el núcleo duro en línea con las jerarquías católicas portadoras de un entendimiento rígido de los valores del catolicismo.
Para esos fieles, entre los que se incluyen hombres políticos de alto perfil, algunos temas que llevan al resto del mundo a aplaudir al papa Francisco, por ejemplo su actitud conciliadora con los homosexuales, son razones de seria preocupación. Muchos de ellos creen que el argentino Jorge Mario Bergoglio está confundiendo las aguas, sembrando confusión sobre eso que, a su juicio, "significa" ser católico.
"Según los conservadores, los llamados 'temas de alcoba' fueron siempre importantes. La idea es que la Iglesia sea el único lugar que mantenga la línea sobre el divorcio y el adulterio", explicó al diario The Washington Post Julie Byrne, una profesora de la Hofstra University que estudia el catolicismo estadounidense.
Antes de la llegada del nuevo papa, esa manera de vivir la fe, aprobada por las jerarquías nombradas por Juan Pablo II y Benedicto XVI, se había acercado mucho al modo de hacer religión de los fundamentalistas evangélicos, listos para montar barricadas en las "guerras religiosas" contra el aborto, la anticoncepción y los derechos de los homosexuales.
Así como Juan Pablo II era considerado con la misma visión de mundo anticomunista que el expresidente Ronald Reagan, Francisco, en la percepción de los fieles conservadores, parece más cerca de los retos de Barack Obama.
En efecto, varios de ellos, con sarcasmo, aluden al Pontífice como "el papa de Obama", mientras algunos candidatos republicanos a la Casa Blanca, por ejemplo Chris Christie, expresaron un cortés desacuerdo con el líder de su iglesia. Hoy, el diputado católico y republicano de Arizona Paul Gosar boicoteará el discurso papal en el Congreso, escandalizado por sus posturas. "En vez de hablar de libertad religiosa, de persecución de los cristianos en Medio Oriente y del genocidio planificado de niños no nacidos por parte de organizaciones como Planned Parenthood, Su Santidad hablará del clima: un clima que cambia desde los tiempos del Génesis", apunta.
| Agencia ANSA |


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