Dólar congelado (el paralelo también): BCRA ahora compra

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Sin banqueros ni importadores, con el público pendiente de la aprobación de la AFIP para comprar dólares y con un mercado marginal ignorado por las casas de cambio por consejo del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, se logró otro día de calma en el mercado.

El desarrollo de la rueda fue perfecto en cuanto a precios, pero casi sin negocios; un detalle que no es para nada menor. El alejamiento de banqueros e importadores hizo que el Forex-MAE operara apenas u$s 41 millones, la décima parte de lo que negociaba. Ni en los feriados de Estados Unidos el Forex-MAE mueve tan poco dinero.

El MEC de los corredores de cambio también achicó drásticamente su volumen y si se lo compara con lo que negociaba hace pocas ruedas, los u$s 170 millones de ayer representan una caída del 35% en los negocios.

Lucimiento

Con los compradores ahuyentados, la mesa de dinero del Banco Central pudo lucirse. Por caso, no salió a vender dólares en el mercado de contado. Bastó que el Banco Nación colocara u$s 20 millones para que la divisa en 20 minutos bajara de $ 4,2750 a $ 4,2640. Desde allí, las ventas del Nación estimularon un fuerte retroceso que hizo que el dólar mayorista cerrara a $ 4,259. La mesa de dinero del Central puso el broche de oro a media hora del final al comprar u$s 30 millones. Los retiros de depósitos de bancos cayeron otro 25%. En las casas de cambio, el dólar continuó a $ 4,295, mientras el euro perdió otros 2 centavos y terminó a $ 5,83, afectado por la crisis europea. Pero este paraíso tiene una contracara. A pesar de las compras del Central, las reservas siguieron en caída. Perdieron alrededor de 100 millones y quedaron en u$s 46.073 millones. Hoy tal vez perforen el piso de u$s 46 mil millones.

En la plaza marginal, también sin negocios, el «blue» se mantuvo en $ 4,75 y el «contado con liquidación» que se utiliza para fugar divisas, siguió en $ 4,75.

El dato curioso es que extraoficialmente se les comunicó a banqueros y cambistas que la estrategia es que el dólar oficial converja con el marginal en $ 4,50 a corto plazo. Es más, en el mercado paralelo, mañana, con la ayuda de los grandes corredores de cambio, debería venderse a $ 4,50.

El único que no parece estar enterado de esta estrategia es el Banco Central, que sigue bajando el precio de la divisa mayorista y de acuerdo con las cotizaciones en el OCT-MAE, el mercado de futuros, a este ritmo el dólar llegaría a $ 4,50 recién a fin de mayo de 2012.

Por su parte, las tasas siguen en alza. La Badlar batió otro récord y está en el 21,25% anual. Hay empresas que postergan pagos a proveedores para colocar los pesos y hacer fuertes diferencias. En el mercado de cheques ya se pide más del 6% mensual para descontar documentos de primerísima línea. Pero este recurso genuino para desalentar la compra de dólares está a punto de desaparecer. Los hacedores del «milagro» cambiario ahora van por las tasas. Todo hace presumir que la mejor parte de esta historia entre Gobierno y mercado todavía no ha llegado.

Los bonos, por su parte, están padeciendo en sus precios el desorden de la eco-nomía europea, algo de lo que los funcionarios argentinos no parecen haber to-mado nota enfrascados en el problema cambiario. El Discount en pesos bajó el 3,48%. En dos días el papel perdió el 7%. El Bocon PR 13, el título indexado de más ele-vado rendimiento, cayó el 3,41%.

Desplome

Los bonos medianos en dólares que hasta hace poco eran un buen refugio para inversores que querían ries-go medio, se desplomaron hasta el 2%, como fue el ca-so del Bonar X. El Boden 2015, en tanto, cedió el 1,53%. El Boden 2012, el título más corto en dólares (vence el 3 de agosto), se desplomó el 2,27%. Con la fuga de dinero de los países emergentes, no quedan bonos atractivos para los extranjeros, aunque su vencimiento sea muy corto.

Por eso una baja de las tasas de interés va a ser un problema para calmar el dólar porque no hay dónde colocar el dinero. Es cierto que estas tasas tan elevadas y un dólar complicado están afectando el consumo, pero hay que tener cuidado para que la solución que se busca no estimule más inflación y un dólar más inestable.

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