EN "TRUMPLAND" NO DEMUELE AL REPUBLICANO SINO QUE INTENTA PERSUADIR A FAVOR DE HILLARY CLINTON - Estrenada precipitadamente, su nueva película deja de lado las críticas corrosivas (“sería perder tiempo con obviedades”) y busca casi desesperadamente llamar a votar a los abstencionistas.
Moore. Estrenó a los apurones una película que reconoce como proselitista a favor de Hillary Clinton.
Nueva York - "Si Donald Trump fuera elegido presidente de Estados Unidos, en lugar de acudir en automóvil a jurar el cargo en el Capitolio lo haría en helicóptero. Después, bombardearía las ciudades fronterizas mexicanas, ordenaría registros policiales aleatorios en todo el país y pondría en marcha un reality en un canal de televisión propio", dice Michael Moore. Además, "como en la Casa Blanca no hay ático, se mudaría a su Beach Club Mar-a-Lago en Florida".
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Esta mirada satírica sobre qué ocurriría si el candidato republicano ganara las elecciones presidenciales es lo único de "Michael Moore in Trumpland" que se parece a una película de Michael Moore. Su último trabajo, anunciado por sorpresa y recién estrenado en Nueva York, no encaja con su habitual lenguaje cinematográfico. Moore, de 62 años, invitó a unos 700 espectadores al teatro en Wilmington, el bastión de Trump en Ohio, para explicarles durante una hora qué es lo que valora de Hillary Clinton. Al contrario de la virulenta campaña electoral que vive en estos días el país, Moore no se centra en subrayar los errores de su oponente, sino en señalar (un tanto a la fuerza, ya que no es su favorita) las virtudes de Hillary Clinton. El ácido e incendiario discurso contra Trump que sus fans habrían esperado brilla por su ausencia.
Hasta seis horas hicieron cola los neoyorquinos para conseguir una de las entradas gratuitas para el estreno. "Quería hacer algo que nadie esperara", explicó antes de la proyección el ganador de un Oscar. "Nadie necesita una película que le diga por qué Trump es un gigantesco pedazo de mierda y una persona horrible. Para eso la gente no ve un documental: ya sabe lo que la película va a decirles".
Lo que Moore consiguió aquella tarde fue, con ayuda del sentido del humor y realizando un llamamiento, tender un puente entre los dos bandos de la sala, un puente que se hunde una y otra vez en la campaña electoral y el forcejeo diario entre demócratas y republicanos. Moore alentó al público a señalar las cosas positivas de la impopular y criticada Clinton. "Lo que siempre han temido", les dijo a los simpatizantes de Trump, "no lleva vestido ni traje pantalón". Por supuesto, Moore se permitió hacer un par de chistes a costa de Trump. Así, a los hispanos de la sala los puso en una esquina, separados del espectáculo por un muro, y a los musulmanes en otro rincón, videovigilados por un pequeño drone. Trump, advirtió Moore, es un cóctel molotov humano, una granada lanzada por la ira de la penosa situación del país. De salir elegido presidente sería como el referendo del "Brexit": al principio, algunos se sentirían bien, pero después llegaría la resaca.
Alrededor de 40 cines tienen previsto exhibir el film. Pero para los votantes decididos de Trump, el nombre de Moore, que ya arremetió contra el expresidente George W. Bush, suena a herejía. En caso de que Trump gane o Clinton no cumpla sus promesas, el cineasta tiene previsto un plan, y seguramente nueva película: en 2020 él mismo se presentará como candidato. "Y no bromeo", advirtió. "Cuanto más veía a los seguidores de Hillary realizar su danza de victoria como si ya todo hubiera terminado, más me decía: ustedes están haciendo elegir a Donald Trump", dijo a la prensa.
Moore nació, creció y aún vive en Michigan, un estado industrial que se encuentra entre los más castigados en el plano económico en Estados Unidos, cuyo gobernador es un republicano. Les habla de igual a igual a los decepcionados, a los frustrados. "¿Qué cosa mejor que una mujer en la Casa Blanca garantizaría la evolución de la mentalidad de un país luego de la elección de un presidente negro hace ocho años?", agregó. Ése es un argumento que busca alcanzar igualmente a quienes constituyen su segundo objetivo y posiblemente el principal: los abstencionistas, especialmente a los seguidores de Bernie Sanders en las primarias demócratas, que aún se resisten a dar su apoyo a Clinton. "La mitad del país no va a votar", recordó el cineasta. Según él, esta película "está hecha para ir a buscarlos" y convencerlos de ir a las urnas.
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