Una escena de "Corazón de tinta-El libro mágico", efectiva ilustración de una recomendable novela para chicos de Cornelia Funke.
Ilustración algo anodina pero efectiva de la linda novela para chicos de Cornelia Funke, esta película refiere la primera gran aventura de la jovencita Meggie, cuyo padre le ha inculcado el buen hábito de la lectura, es una buena persona, etc., pero no debería leer cuentos en voz alta. No porque tenga mala entonación sino porque, cada vez que lee un libro en voz alta, los personajes aparecen en la vida real. Y algunos de ellos vienen con malas intenciones. El asunto se complica si, por cada personaje literario que llega al mundo real, se pierde uno real en el campo de la fantasía. Peor aún, hay quien pretende que, a través de la lectura, cobre vida una figura terrible, La Sombra, un imponente nubarrón de ojos y fauces llameantes, y garras.
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Como adivinará cualquier chico, y hastaalgún grande, la nena descubre tener la misma dudosa cualidad del padre, pero además de lectora quiere ser escritora, con lo cual, en el último momento, decidirá su propia aventura y salvará a todos los suyos. Claro, dicho así suena fácil. El asunto es que se le ocurran las palabras justas, y las ubique y exprese en un correcto estilo decimonónico, teniendo semejante bicho encima y sufriendo además otras cuantas incomodidades que no corresponde anticipar.
Anticipemos, solamente, que la expectativa, las criaturas fantásticas, las diversas situaciones, están debidamente logradas, las referencias a otros muchos textos literarios son generalmente felices, el castillo tétrico y los efectos especiales son los correctos, aunque la técnica ya nos parezca rutinaria, la música orquestal es poco original y demasiado persistente, los animalitos son simpáticos, la adaptación resigna el encanto de los epígrafes, Hellen Mirren tiene a cargo un lindo personaje, lástima que aparece poco, la chica protagonista, Eliza Bennett, es levemente mayor que la del libro (y seguimos sin conocerle la voz, porque tanto ésta como otra película suya que aquí se estrenó, «Nanny McPhee», vinieron dobladas), el actor que hace de padre, Brendan Fraser, responde bastante a la imagen de la novela, ya que la autora se había inspirado en él, y, por supuesto, la mencionada novela es mejor que la película (y vale menos de tres entradas). Cornelia Funke, alemana, 50 años, es la muy recomendable autora de «Hugo el fantasma», «Cuando Papá Noel cayó del cielo», «El pequeño hombre lobo», «El señor de los ladrones», «Las gallinas locas» (andanzas de chicas preadolescentes, ya llevadas al cine) y la trilogía Mundo de Tinta, cuya primera parte es la que acá se menciona. «Momo» y «La historia sin fin», de Michael Ende, «El país de las risas», de Lewis Carrol, y en cierta forma «El hombre ilustrado», de Ray Bradbury, son algunos de sus referentes.
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