En 2015, en efecto, más de 150 personas entraron a Noruega a través de la frontera ártica con Rusia, reportó ayer el diario estadounidense The Wall Street Journal: una gota en el mar si eso se compara con los cientos de miles que hasta ahora han afrontado viajes por otras rutas más peligrosas. No obstante, ese número aumentó porque creció la información mediante el método boca a boca.
Uno de esos refugiados, quien no da su nombre, es un profesor de 31 años de Hamah que encontró refugio en Oslo después de haber intentado más de una vez llegar a Europa desde Turquía.
El docente atravesó en bicicleta la frontera en Storskog, unos 350 kilómetros al norte del Círculo Polar Ártico, las dos rutas elegidas porque los conductores rusos no llevan refugiados más allá de las fronteras ante el temor a ser arrestados por tráfico de personas. Además, ir a pie no está permitido.
Así, el profesor compró una bicicleta por 150 dólares y logró el objetivo la semana pasada, cuando pedaleó 35 kilómetros.
"Tenía mi laptop y una mochila sobre la espalda. Llevaba dos camperas y ropa interior bajo los pantalones. En el Polo hace frío", explicó en un centro de refugiados de la capital noruega.
La "ruta polar" apareció como opción en las últimas semanas, dadas las malas noticias sobre quienes tratan de escapar de la guerra o el hambre a través del Mediterráneo o Europa del Este, pero terminan muriendo en el intento.
Incluso estando a 3.700 kilómetros de Siria y con temperaturas extremas, la frontera entre Rusia y Noruega ofrece un ingreso inmediato al área de Schengen, que permite la libre circulación por Europa.
Las autoridades noruegas refirieron que el flujo de refugiados a través del Ártico aumenta con rapidez porque los sirios "descubrieron que es un camino preferencial para Europa", dijo una fuente de la Policía de fronteras noruega.
Según The Wall Street Journal, la ruta también es más veloz y menos costosa que otros caminos para migrar. De hecho, el docente que viajó solo gastó unos 2.400 dólares que incluían 250 dólares para la visa rusa y 1.600 dólares del billete aéreo Beirut-Moscú.
Otro joven sirio la semana pasada, Mohammed al Salim, gastó una cifra equivalente y su viaje duró tres días.
| Agencia ANSA |


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