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El Goya tuvo glamour de Oscar y algo de sainete
Penélope Cruz ganó un Goya como mejor actriz secundaria por el film de Woody Allen «Vicky Cristina Barcelona», por el que también está nominada al Oscar.
Los grandes ganadores del llamado «Oscar español» fueron «Camino», crudo retrato del Opus Dei de Javier Fesser, que se llevó los premios a mejor film, director, guión, actriz, actor de reparto y actriz revelación, y «El truco del manco», picaresca de Santiago Zannou (canción, actor revelación, director novel) que hizo ovacionar «a mi padre que hace años vino del Africa», según Zannou.
Entre los injustos perdedores, «Los girasoles ciegos» (15 nominaciones y un solo premio), «Solo quiero caminar» (11 y uno) y tres argentinos: Félix Monti (candidato por la fotografía de «Sangre de mayo»), Lucio Godoy (música de «Los girasoles ciegos»), y Lucas Figueroa (el delicioso corto «Porque hay cosas que nunca se alcanzan»).
Dos estrellas internacionales como Benicio del Toro y Penélope Cruz protagonizaron la gran noche del cine español, y se llevaron un «eunuco» (como llaman los españoles a la estatuilla) cada uno. Del Toro ganó como mejor actor por «Che, el argentino», primera parte del díptico sobre el guerrillero realizada por Steven Soderbergh, y que también recibió el Goya a la mejor dirección artística. Y Penélope Cruz ya puede decir que tiene un premio como mejor actriz secundaria por «Vicky Cristina Barcelona», el film de Woody Allen que le dio muchas nominaciones pero ningún galardón hasta el domingo. Se verá si tal suerte se repite en el Oscar, para el que también está nominada por segunda vez (la primera fue por «Volver» de Pedro Almodóvar).
Emocionada y vestida de Chanel, Cruz dedicó su premio a los desaparecidos Fernando Fernán Gómez y Rafael Azcona -premiado póstumamente por su guión de «Los girasoles ciegos»- y aseguró que para ella fue un placer apretar su agenda para acudir a los Goya, teniendo en cuenta que minutos después de la ceremonia subiría a un avión para poder llegar ayer a la tradicional cena de nominados al Oscar en Los Angeles.
La noche del Goya también tuvo su paso de comedia (o tragedia para el damnificado), con la desaparición de la estatuilla que ganó Albert Solé durante una fiesta posterior. «Si alguien tiene algún Goya al mejor documental y no es suyo, por favor que entre en razón y lo devuelva, porque es algo irreemplazable», dicen que dijo el autor de «Bucarest. La memoria perdida». Según señaló el mismo Solé a la agencia «EFE», experimentó esa noche una «especie de coitus interruptus», cuando al ir a recuperar la estatuilla del guardarropa en donde se celebraba la fiesta de «Los crímenes de Oxford», ésta ya no estaba. Los hechos ocurrieron en una discoteca de la madrileña calle Echegaray, en donde el equipo de la película de Alex de la Iglesia, que obtuvo tres premios de los seis a los que optaba, celebraba la fiesta posterior a la gala de los Goya.
Allí llegó un exultante Albert Solé con su Goya bajo el brazo, pero cuando decidió retirarse a dormir se encontró con que la «chica del ropero le había dado la escultura a un chico con gafas». «Yo sé que hay muchas personas a las que les gusta coleccionar este tipo de trofeos, pero ése es mío, por favor, y me ha costado mucho ganarlo», explicó el cineasta desconsolado. «Es un robo a la ilusión de muchos años», aseguró el realizador catalán, que en su documental premiado «Bucarest. La memoria perdida» repasa la lucha política de su padre, ex ministro de Cultura español y uno de los padres de la Constitución, Jordi Solé Tura, desde los años de exilio durante el franquismo hasta su lucha contra el alzheimer.
La estatuilla diseñada por José Luis Fernández para la Academia de Cine y que representa un busto de Francisco de Goya, está valorada en más de mil euros.


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