5 de septiembre 2011 - 00:00

Empresarios, divididos por discurso de De Mendiguren

José Ignacio de Mendiguren
José Ignacio de Mendiguren
«¿Qué quieren que haga? ¿Que me pelee? Yo tengo que estar ahí, cerca de ellos, para tratar de orientarlos hacia la racionalidad, hacia lo que pensamos que tiene que ser la Argentina del desarrollo. Si nos peleamos, no vamos a ninguna parte».

Palabra más o menos, ése fue el argumento que José Ignacio de Mendiguren usó para justificar el tono claramente conciliador de su discurso del jueves pasado en Tecnópolis, en el festejo por el Día de la Industria, y frente a Cristina de Kirchner, todo su gabinete, gobernadores, funcionarios y más de 1.500 empresarios.

Varios de sus pares del comité ejecutivo de la Unión Industrial Argentina (UIA) le pidieron explicaciones desde el mismo jueves a la noche y el fin de semana sobre «olvidos» en que había incurrido, como la inseguridad jurídica, la falta de financiamiento para las empresas, la inflación, los aumentos salariales desmesurados, el régimen de accidentes de trabajo que prohijó una fabulosa industria del juicio y las leyes laborales impulsadas por el diputado Héctor Recalde, que siguen, ominosas, en los despachos del Congreso.

En declaraciones radiales, De Mendiguren aceptó a medias estas críticas; admitió que había temores en el empresariado de un posible «giro al chavismo» después de las elecciones del 23 de octubre, para decir acto seguido que él no los comparte.

En sentido inverso, es justo decir que «el Vasco» fue un fiel intérprete de vastos sectores de la industria nacional que se han visto enormemente favorecidos por las políticas proteccionistas y de impulso a la sustitución de importaciones que viene aplicando el Gobierno. Y si bien es cierto que industrias como la del calzado, los electrónicos, los juguetes, la indumentaria y hasta las bicicletas han encontrado una especie de «volver a vivir» con la administración Kirchner, también lo es que las grandes industrias tampoco tienen quejas públicas por cómo les está yendo a nivel económico; el cuestionamiento que hacen varios de los empresarios más grandes de la Argentina es más institucional que económico.

En sentido inverso, quienes se sentaron cerca del presidente de la Sociedad Rural, Hugo Biolcati, percibieron sin dificultad el evidente disgusto por lo que dijo De Mendiguren, su compañero además en el Grupo de los Seis. Esta reunión de la industria, el campo, los bancos, el comercio, la construcción y la Bolsa había emitido diez días antes un crítico documento -tras su habitual almuerzo mensual-; algunos de los compañeros de De Mendiguren -en especial el ruralista- tenían la esperanza de que el industrial recogiera algunos de esos reclamos en su discurso. No sucedió.

Mañana al mediodía volverá a sesionar la junta directiva de la UIA; es el órgano en el que participan casi 80 delegados que representan a los sectores y a las regiones geográficas en las que se divide la UIA. Ahí se sabrá si lo dicho por su presidente representa a la mayoría de los industriales del país, a favor de esta nueva bonanza económica o, por el contrario, le reclaman más energía en su vínculo con el Gobierno.

Sergio Dattilo

Dejá tu comentario