- ámbito
- Edición Impresa
En las alturas dónde el mundo se divide
El imponente Chimborazo, el mayor de la Avenida de los Volcanes, al cual es habitual aproximarse montando a caballo.
Este circuito turístico es ideal para aventureros y amantes del montañismo, pero también presenta una fuerte carga cultural y de historia vinculada con los pueblos andinos. A lo largo de esta sección de los Andes es posible realizar caminatas, paseos a caballo, senderismo y ciclismo de montaña entre otras actividades, todo con el constante complemento de la calidez y amabilidad de los habitantes locales.
La historia indica que en el año 1812 el geógrafo y científico alemán Alexander Von Humbolt llegó a la línea del Ecuador, a la mitad de la Tierra y, después de cruzar la Región Andina y constatar la simetría y alineación casi perfectas de los volcanes, denominó a esa zona como "La Avenida de los Volcanes".
Sobresale siempre allí el hermoso y despejado cielo azul -con mayor fuerza entre junio y agosto- que acompaña las cumbres cubiertas por glaciares y nieves perpetuas. Las formaciones andinas se distribuyen en dos hileras: la Cordillera Occidental y la Oriental, en las que se encuentran montañas, valles y hondonadas.
Cada uno de los volcanes tiene además su particularidad: están por ejemplo el Cotopaxi, que es el de más fama, ya que es el más alto del mundo entre los que se mantienen activos; el Chimborazo, considerado el punto más cercano al sol; y Cayambe, que cuenta con la exclusividad de estar cruzado por la línea Ecuador.
La Avenida de los Volcanes se puede apreciar desde varios ángulos del país, pero la ciudad de Quito, la capital ecuatoriana, es un sitio clave para la observación, en especial tras el ascenso al teleférico de Quito, ubicado a 4.050 metros sobre el nivel del mar.
A su vez, a lo largo de este circuito andino se asienta un conjunto de pintorescos pueblos y comunidades indígenas que han logrado mantener sus estilos de vida durante siglos, exhibiendo orgullosos sus costumbres, tradiciones, artesanías y vestimenta. Los mercados indígenas se lucen y son lugares donde los visitantes pueden comprar productos locales como telas, tejidos, trabajos en madera, canastos, joyas y cerámicas.
La ruta lleva también por ciudades coloniales, históricas y modernas como Quito (Patrimonio Cultural del Ecuador), Latacunga, Riobamba, valles cálidos.
Abundan además aquí los ríos y las aguas que se precipitan en impetuosas cascadas, desembocando en lagunas que desde las alturas parecen espejos. A su vez, desde las profundidades de la Tierra también brotan aguas termales medicinales, como las que caracteriza a Baños de Agua Santa, ubicada al pie del volcán Tungurahua que se encuentran en constante actividad desde 1999. Esta hermosa ciudad es además la puerta de entrada a la misteriosa región amazónica.
La Avenida de los Volcanes converge también con atractivos únicos como la Ruta de las Flores, cerca de 4.000 hectáreas de producción de flores, cuyas fincas cuentan con certificados de responsabilidad social y ambiental. Se puede encontrar allí especies que atrapan la atención del visitante por sus bellos colores, su tamaño (alcanzan hasta los 3 metros) y por su delicado perfume. Este atractivo se complementa finalmente con la Ruta del Tren de la Mitad del Mundo, que está siendo rehabilitado con fines turísticos. La monumental obra fue construida hace 102 años por el entones presidente Eloy Alfaro Delgado para unir la región de la sierra con la costa de Ecuador.



Dejá tu comentario